Mira tu México: organismos genéticamente modificados

¿Qué hay detrás de un Centro Ecoturístico?

ENTREVISTA. El especialista Luis Toriz Bonfiglio explicó que la consolidación de un negocio de este tipo requiere de tiempo, capacitación, paciencia y pasión por la actividad y el cuidado de los recursos naturales.

Ya tiene México Canastas Regionales del Bien Comer.

Conabio informó que se seleccionaron 12 propuestas provenientes de 10 estados de la República; éstas contienen base de datos, fotos, prototipo de la canasta regional, frases típicas locales, menús y recetarios.

Publican programas de manejo para ANP de Chiapas y BCS.

En el Área de Protección de Recursos Naturales La Frailescana se prohíbe entre otros aspectos, la ampliación agrícola de la frontera; y en el Parque Nacional Bahía de Loreto la minería y recorridos en vehículos motorizados..

Invitan a disfrutar serie televisiva de naturaleza mexicana.

Con "México megadiverso", "De raíces mexicanas" y "Ecosistemas de México", Conabio y Once Niños promueven los diversidad de flora, fauna y alimentos del país, así como el cuidado de la naturaleza y del medio ambiente..

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lunes, 23 de enero de 2017

México ante los Organismos Genéticamente Modificados

ENTREVISTA (Parte 2). La doctora Rosa Luz González explicó que el país debe mantenerse en precaución; se debe analizar caso por caso; y se debe exigir un etiquetado de los alimentos que son transgénicos para que la población elija.

Ante el interés de México por los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), lo cual quedó demostrado, el 3 de enero de 2017, con la publicación en el Diario Oficial de la Federación del proyecto de norma oficial mexicana que establece las características y requisitos que deberán contener los estudios de evaluación de los posibles riesgos que la liberación experimental de OGM, y ante la posibilidad de que el país incremente su producción, genera preguntas como:

¿Qué es un Organismo Genéticamente Modificado?, ¿cuántos tipos de OGM existen?, ¿son lo mismo un OGM y un transgénico?, ¿cómo deberían las instituciones gubernamentales manejar esta situación?, ¿qué postura debería tener la población ante los OGM?,¿cómo saber si los productos o alimentos empaquetados son transgénicos?

Al respecto, la doctora Rosa Luz González Aguirre, profesora e investigadora en el Departamento de Sociología, en el área de Impactos Sociales de la Biotecnología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Azcapotzalco, aclara en entrevista para Mira tu México, éstas y otras preguntas para ampliar nuestro panorama respecto a los OGM.

“De acuerdo con la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, cualquier organismo vivo, con excepción de los seres humanos, que ha adquirido una combinación genética novedosa generada a través del uso específico de técnicas de la biotecnología moderna es un Organismo Genéticamente Modificado”.

Por ejemplo, “las primeras plantas transformadas por estas técnicas y que son las que se comercializan ampliamente en varios países, utilizan combinaciones genéticas que provienen de especies distintas al receptor, a estas combinaciones genéticas se les llama transgenes y a los Organismos Genéticamente Modificados se les ha denominado transgénicos”, explicó.

Los transgénicos tienen genes que son ajenos al material genético normal que tiene la planta. Por ejemplo, las plantas resistentes al ataque de insectos a las cuales se les inserta un gen de una bacteria, el Bacillus thuringiensis, que expresa una proteína tóxica a ciertos insectos, pero no a los humanos. 

Posteriormente, se desarrollaron plantas genéticamente modificadas utilizando genes encontrados en la misma especie de plantas o de especies que pueden cruzarse de manera natural, a estos procedimientos se les llama cisgénesis. Los cisgénicos son los que tienen genes de la misma especie, es decir, no son transgénicos, y aunque su desarrollo tuvo como motivación mejorar la percepción pública de los transgénicos, prácticamente no han sido comercializados. 

Por otra parte, la doctora Rosa Luz González dijo que actualmente existen nuevos métodos que pueden complementar y ampliar el universo de organismos genéticamente modificados, como la edición de genes; “sobre eso no tenemos nada, muchas de las transformaciones son indetectables, pero se tendrían que evaluar de igual manera”.

Detalló que entre los países que están trabajando con la edición de genes se encuentran los más desarrollados como Estados Unidos, Alemania y China; pero también otros países, México incluido, porque la técnica es más precisa, más barata y más eficiente.

Por todo lo anterior, González Aguirre destacó “que ya no se debe considerar a un transgénico como sinónimo de un Organismo Genéticamente Modificado […] La evolución del conocimiento en mejoramiento genético y en sus herramientas ha dado como resultado que ahora el término transgénico más que sinónimo de Organismo Genéticamente Modificado deba ser considerado como un subconjunto de estos”.

¿Qué postura debería tener México ante los transgénicos?

La investigadora en el Departamento de Sociología, María Luz González, consideró que como país, la postura que México debería tener ante los transgénicos es la que ha mantenido hasta la actualidad: Con el principio de precaución como base. 

“Es importante realizar las evaluaciones caso por caso. Los transgénicos son una de las tantas modificaciones genéticas cuya comercialización puede ser propuesta: En un futuro podemos tener solicitudes de organismos modificados genéticamente que no sean transgénicos. Por ejemplo, cisgénicos u organismos editados genéticamente. Se debe revisar la base regulatoria a la luz de estos avances y generar las capacidades necesarias”.

Incuso, algunos expertos consideran que deberían de evaluarse todos los organismos modificados genéticamente aun y cuando hayan sido utilizadas técnicas tradicionales, “porque al hacer una modificación genética, hay variaciones, y puede ser que se sobre-produzca una sustancia que pueda generar una mayor toxicidad aunque antes haya sido comestible, o una sustancia no deseada”, refirió la experta.

Además, a pesar de que México desde 1996 siembra algodón transgénico resistente al ataque de insectos primero, resistente a insectos y tolerante a herbicidas actualmente,  no está preparado para seguir recibiendo transgénicos.

Esto, “en el sentido de que aunque se tiene un marco regulatorio, una ley e instituciones relacionadas con bioseguridad, que tienen acceso a grupos de científicos con capacidad para realizar evaluaciones ex ante y aconsejar sobre riesgos y beneficios de cualquier cultivo transgénico, hay poca investigación posterior acerca de los efectos que se están presentando o que se pueden presentar en cuanto a aparición de resistencias en insectos blanco o efectos en organismos no objetivo, los cuales además pueden cambiar en el tiempo”.

En el caso del algodón no se están realizando investigaciones sobre cuestiones de bioseguridad; por otro lado, también se requiere generar capacidades de consulta entre las comunidades que pueden verse afectadas, y deben analizarse los problemas socio ambientales, los cuales tienen que ver con el contexto de utilización. 

“Creo que además de las evaluaciones ex ante, debe haber un seguimiento del Organismo Genéticamente Modificado a nivel ambiental y ver sus efectos en la salud, no sólo a corto plazo. No estoy en contra de la tecnología, creo que tiene que evaluarse caso por caso a nivel de producto”, aclaró la doctora González Aguirre.

¿Qué postura debe mantener la población mexicana?

La doctora de la UAM, María Luz González, manifestó que un primer mensaje a la población mexicana es “que tenemos que organizarnos y exigir que haya etiquetado”, considerando que habrá quienes tienen miedo de consumir transgénicos, pero al no estar etiquetado el producto lo consumirán sin darse cuenta.

“Perdimos la batalla hace tiempo, pero podemos volver a dar una pelea. La perdimos en 2005 cuando se eliminó de la ley de bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados, la cuestión del etiquetado; pero el etiquetado es fundamental, porque no podemos saber a largo plazo qué es lo que pueda pasar con nuestro organismo”.

Lo anterior, debido a que actualmente “sabemos que a corto plazo, hay evaluaciones recientes qué dicen que en el caso de los transgénicos no hay efectos en la salud, pero no hay estudios específicos para nuestras condiciones y para la manera en que nosotros consumimos el maíz a lo largo de nuestra vida, los estudios son a corto plazo, debiera haber estudios a largo plazo”, agregó.

¿Qué postura debería mantener el sector agropecuario?

“A los que ya siembran OGM autorizados (el algodón se siembra desde hace 20 años),  que se organicen y presionen a las autoridades de sanidad vegetal para que se realice investigación sobre cómo se está comportando el cultivo; y por otro lado, que presionen para que nuestras instituciones de investigación generen los cultivos con las características que ellos requieren, ya sea con transgénicos, con cisgénicos, con edición de genes o con mejoramiento genético normal”, detalló la doctora María Luz González.

Asimismo, consideró de suma importancia estar atentos a la presencia de efectos inesperados, como fue el caso de la soya transgénica en la Península de Yucatán, la cual está afectando la producción de miel de exportación, una actividad bien establecida a cargo de comunidades locales.  

Entonces, ¿son buenos o malos los OGM?

Ante el panorama de los OGM en el país, la investigadora en el área de Impactos Sociales de la Biotecnología de la UAM, González Aguirre, dijo que el hecho de catalogarlos como peligrosos o controlables depende del Organismo Genéticamente Modificado y de cómo se utiliza. 

“Hay organismos transgénicos que son, desde mi perspectiva realmente peligrosos, como es el caso de los cultivos biofarmacéuticos. Se trata de plantas que han sido transformadas por técnicas de ingeniería genética para producir sustancias de interés farmacéutico. La planta transformada puede producir sustancias de interés farmacéutico, vacunas o fragmentos de las mismas, por lo que puede ser considerada como un ‘reactor industrial’ y puede ser cultivada a cielo abierto, donde, dependiendo de la planta transformada, puede llegar a representar riesgos muy grandes”.

La doctora ejemplificó que hace ocho años científicos de 40 laboratorios de investigación en el mundo acordaron enfocar sus esfuerzos de investigación en cultivos farmacéuticos en una sola planta: el maíz. “Además,  decidieron expresar los compuestos de interés farmacéutico en el grano del maíz, por la estabilidad que adquiere la sustancia de interés en dicha parte de la planta, esta decisión sigue en pie. Hace pocos meses estuve en unos laboratorios de investigación universitarios en Italia y estaban desarrollando maíces biofarmacéuticos”. 

En este contexto, la investigadora consideró que “aparentemente no estaban enterados de los riesgos que un maíz biofarmacéutico pueda representar para nosotros ante una contaminación genética, o en caso de que el maíz biofarmacéutico se desviara inadvertidamente a nuestra cadena alimenticia”.
Por tal motivo, recalcó la importancia de determinar que hay cultivos transgénicos que son más riesgosos que otros. “Hay cultivos como los que resisten el ataque de insectos que benefician claramente al medio ambiente ya que se disminuye la cantidad de insecticidas necesarios, se ahorran costos de producción”.

Asimismo, existen “protocolos que permiten evaluar ex ante los posibles riesgos, pero siempre hay que estar preparados para efectos no esperados. Es importante destacar que los riesgos se incrementan si no existen las capacidades locales para el manejo y monitoreo adecuados de los cultivos”, agregó María Luz González Aguirre.

Fuente: Mira tu México

martes, 3 de enero de 2017

Publican proyecto de norma para liberación de OGM

La Sagarpa presentó la NOM que establece las características y requisitos que deben tener los estudios de evaluación sobre posibles riesgos que su liberación experimental pudiera ocasionar al ambiente.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) publicó hoy en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el proyecto de Norma Oficial Mexicana que establece las características y requisitos que deberán contener los estudios de evaluación de los posibles riesgos que la liberación experimental de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) pudieran ocasionar al medio ambiente y a la biodiversidad, así como a la sanidad animal, vegetal y acuícola.
De acuerdo con el documento, cuando se trate de actividades de liberación al ambiente de OGM en etapa experimental, corresponde a la Sagarpa y a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), analizar y evaluar caso por caso los posibles riesgos que pudieran ocasionar.
Asimismo, se aclara que la NOM es aplicable en todo el territorio nacional y deberá ser cumplida por personas físicas y morales que estén interesadas en obtener permisos de liberación experimental al ambiente de OGM.
Por otra parte, el proceso de evaluación de riesgos está integrado por cinco etapas: 

  • Etapa 1. Inicia con la "Identificación de los posibles riesgos", para lo cual se plantean hipótesis en las que se consideran las características novedosas del OGM y sus posibles efectos adversos en los puntos finales de evaluación.
  • Etapa 2. Consiste en la "Evaluación de la ocurrencia de los posibles riesgos", que se realiza para caracterizar y determinar si los riesgos identificados por la liberación experimental al ambiente del OGM podrían presentarse. 
  • Etapa 3. Se hace la "Evaluación de las consecuencias de los posibles riesgos", donde se establecen las posibles consecuencias de afectaciones sobre los puntos finales de evaluación y se categoriza la magnitud de las mismas, considerando las escalas temporalidad, espacial y reversibilidad.
  • Etapa 4. Consiste en la "Estimación del nivel de riesgo" de las hipótesis individuales evaluadas, es decir, se examina la manera en la que el OGM y su comparador afectan los mismos parámetros de evaluación, bajo las mismas condiciones.
  • Etapa 5. Este último paso comprende el proceso de "Recomendaciones de manejo de riesgos", en la que una vez estimados los posibles riesgos asociados con la liberación del OGM, se determina si la liberación representa un riesgo aceptable o manejable, además de que también se definen estrategias para el manejo y monitoreo de esos posibles riesgos.
Cabe destacar que este proyecto de NOM fue aprobado el 27 de octubre de 2015 por el Subcomité de Bioseguridad, Producción Orgánica y Bioenergéticos; además, fue presentado a la consideración del Comité Consultivo Nacional de Normalización Agroalimentaria de la Sagarpa el 19 de noviembre de 2015, y del Comité Consultivo Nacional de Normalización de Medio Ambiente y Recursos Naturales el 19 de octubre de 2016.
En tanto, con su publicación en el DOF se somete a consulta pública, a efecto de que dentro de los siguientes 60 días naturales, los interesados presenten comentarios ante el Comité Consultivo Nacional de Normalización Agroalimentaria.
Respecto a su elaboración, participaron  diversas dependencias, instituciones y organismos, como: Sagarpa, Semarnat, Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, Secretaría Ejecutiva de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados, Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional-Irapuato, así como organizaciones no gubernamentales.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Bayer-Monsanto, una preocupante alianza: UAM

ENTREVISTA (Parte 1). La doctora Rosa Luz González dijo que ésta y otras fusiones significan que la decisión de qué investigar y qué producir queda en muy pocas manos; además, México representa un mercado muy atractivo para el maíz transgénico.

A largo de los años se ha vivido una lucha entre quienes están a favor de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) por ser la respuesta al hambre del mundo, y quienes aseguran que las actuales investigaciones no garantizan que no haya efectos dañinos a la salud o al medio ambiente; sin embargo, en medio de esta polémica diversas trasnacionales ya han comenzado a tomar cartas en el asunto a través de alianzas, para reorientar sus objetivos en busca de ampliar sus oportunidades en diversos países, entre los cuales, se encuentra México.

“No nada más para México, sino para el mundo es muy preocupante que se estén dando estas fusiones,  creando estos oligopolios. Ahorita tenemos a China Chemical Corp que adquirió a Syngenta; tenemos Dow Chemical que se fusionó con DuPont; y tenemos a Bayer que compró a Monsanto”, manifestó la doctora Rosa Luz González Aguirre, profesora e investigadora en el Departamento de Sociología, en el área de Impactos Sociales de la Biotecnología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Azcapotzalco.

La inquietud surge porque estas acciones representan la unión de grandes empresas agroquímicas con empresas de semillas, es decir, “se trata de unos cuantos oligopolios que están tomando decisiones sobre la base de la alimentación y de la producción agrícola, con intereses muy claros de rentabilidad; donde se están generando convergencias de alta tecnología y la revitalización de tecnologías de insumos y bienes de capital agrícolas”.

De tal manera que la decisión de qué investigar y qué producir queda en muy pocas manos, ante lo cual surge la pregunta sobre qué pasa con aspectos de seguridad alimentaria, considerando que esos cultivos no se producirían si no fueran tan rentables para esas empresas, cuestionó Rosa Luz González.

“Esos grandes oligopolios que se están creando, están reorientando sus estrategias alrededor de todos esos activos complementarios que les permitan comercializar y distribuir los productos  que se tienen y los nuevos productos que van a ser posibles con herramientas como la edición de genes.  Entonces sí es muy preocupante, porque es una concentración de poder mayor que en las petroleras”, agregó la ingeniera química por la Universidad de Sonora, Rosa Luz González, en entrevista para Mira tu México.

MÉXICO, UNA REGIÓN ATRACTIVA PARA MAÍZ TRANSGÉNICO

Respecto a las especulaciones, tras el anuncio de la fusión Bayer-Monsanto, de que si entrará con mayor fuerza la siembra de maíz transgénico al país, la especialista González Aguirre consideró abierta la posibilidad, ante los diversos factores que hacen al mercado mexicano muy valioso.

“No sería extraño, el maíz es nuestro producto más importante en México, en términos agrícolas, en términos de producción, de hectáreas que están comprometidas con el cultivo, en términos de personas que dependen del cultivo; entonces es un segmento de mercado muy atractivo, seguramente buscarán hacer esto y, no necesariamente transgénicos, sino Organismos Genéticamente Modificados por diferentes técnicas”.

Explicó que en México, desde 1998 existe una moratoria para la liberación comercial de maíz transgénico, “porque como sociedad nos importa mucho el maíz y porque somos centro de origen y diversidad de este cultivo”; sin embargo, a pesar que desde hace 20 años se siembra algodón transgénico en el país, no ha generado rechazo en la sociedad aunque también sea centro de origen.

Ello, debido a que “el simbolismo y todo lo que representa el maíz para nosotros ha hecho que como sociedad consideremos que su siembra en el país es un riesgo y nos hayamos opuesto a la misma. Además, el hecho de que seamos centro de origen y diversidad de maíz, nos da un estatus especial en el mundo y dentro de los mismos protocolos internacionales de bioseguridad”.

En este contexto, recordó que desde hace tiempo la lucha contra el maíz transgénico se tiene en México, lo cual ha sido “un logro muy importante de la sociedad respecto a tratar de guiar a una tecnología hacia objetivos de mayor beneficio social”; para lo cual, primero fue necesario pelear en el ámbito gubernamental, oponiéndose a los funcionarios que daban las autorizaciones; después la lucha se dio en esferas legislativas; y actualmente está a nivel de la Suprema Corte.

SOLUCIÓN ANTE LA PRESENCIA DEL MAÍZ TRANSGÉNICO

La doctora en Ciencias Sociales con especialidad en Desarrollo Rural por la UAM Xochimilco, Rosa Luz González Aguirre, manifestó que las organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil han aprendido a moverse en diversas esferas para lograr detener la siembra de maíz transgénico, sin embargo, se necesita trabajar en otros aspectos para lograr que no se autorice.

“Si no logramos generar opciones tecnológicas atractivas al maíz transgénico, tal vez los productores, una vez que se autorice, terminarán sembrando; y digo una vez que se autorice, porque la lucha ha sido muy fuerte. Ahora pudiera ser que se autorizara”, porque la lucha es más asimétrica debido a estos grandes oligopolios que se han creado de grandes trasnacionales, aseveró.

Por tal motivo, dijo que la realidad es que cada vez más se requiere de variedades que tengan nuevas capacidades, tanto para industria como para la alimentación y el ambiente, por ello, “no basta con que nos opongamos a Bayer y Monsanto, a Dow o a Syngenta, necesitamos alternativas tecnológicas: Variedades con mayor resistencia a plagas y enfermedades, con mejores rendimientos y cómo las vamos a llevar al campo; porque si no tenemos opciones tecnológicas empezarán las presiones para que las variedades desarrolladas por estos oligopolios entren”.

Adicionalmente, se debe trabajar en que las instituciones del país tengan la capacidad de evaluar las diferentes opciones tecnológicas (esos métodos pueden ser con transgénicos, con sisgénicos, con edición de genes o con otros métodos); evaluar lo que puede llegar a entrar a México, y una vez en campo saber cómo se comporta. “En Brasil por ejemplo, empezaron a volverse resistentes los insectos que atacan a la soya transgénica porque los cultivos están mal manejados”.

En general, consideró necesario que los países refuercen la producción de aquellos cultivos que consideren importantes para su población, “pero reforzar no nada más la investigación sino todo el encadenamiento hasta producto final”, lo cual se tiene desarticulado en México, tanto a nivel de cadenas productivas como de su análisis.

¿Y EL MAÍZ TRANSGÉNICO IMPORTADO?

“En México, desde 1998 hemos detenido la siembra comercial de maíz transgénico, pero no hemos detenido las importaciones. Importamos de Estados Unidos millones de toneladas al año y ahí viene revuelto”, explicó la científica social González Aguirre.

Sin embargo, es un aspecto al cual no se le da seguimiento, por lo que no es suficiente decir no a la siembra de maíz transgénico si se quiere “proteger nuestra base de alimentación y nuestro centro de origen. Tenemos que ver, qué vamos a hacer con esas importaciones por un lado, y por otro lado, también tenemos que evaluar más allá de ideas preconcebidas de que la tecnología es mala”, debido a que la evaluación se tiene que hacer caso a caso y producto por producto.

En cuanto, al replanteamiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con la entrada del nuevo presidente de Estados Unidos, consideró que ésta “debiera ser una oportunidad” para analizar el punto del maíz transgénico importado; sin embargo, desde que el TLCAN se firmó, se dejó de producir una parte muy importante de maíz y se dejó en manos de quien lo produjera más barato y ese era Estados Unidos.

“Ese maíz que en general no lo destinamos a nuestra alimentación directa, va a la industria, sobre todo, a la ganadería, a la porcina, a la avicultura, a los edulcorantes, pero también a la producción de cereales y tortillas para consumo humano y aceite vegetal”.

Por tal motivo, consideró necesario “tener muy claro a la hora de renegociar que necesitamos basar nuestras negociaciones en aspectos de seguridad alimentaria, incorporando aspectos de cantidad y calidad. Eso no incluye nada más nuestra alimentación de manera directa, el maíz tiene mucho que ver con muchas industrias, entonces eso necesitamos cuidarlo; y no es fácil siendo tan dependientes (México) de las importaciones del maíz, porque son millones de toneladas”, agregó la doctora Rosa Luz González Aguirre.

Fuente: Mira tu México

jueves, 15 de diciembre de 2016

Busca firma china lanzar productos de maíz transgénico

La empresa Origin Agritech Ltd informó que en verano comenzarán las pruebas en sembradíos de Estados Unidos, los cuales tiene resistencia a insectos y tienen tecnología de tolerancia a herbicidas.

La empresa china de biotecnología de semillas, Origin Agritech Ltd, ha sembrado semillas de maíz genéticamente modificadas en un invernadero estadounidense designado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, lo cual representa un paso previo hacia el lanzamiento de los primeros productos de maíz genéticamente modificados chinos en Estados Unidos.
La firma, con sede en Pekín, también informó el miércoles que las pruebas de campo, en sembradíos de Estados Unidos, con resistencia a insectos y tecnologías de tolerancia a herbicidas desarrolladas en China, están programadas para comenzar el siguiente verano.
De esta manera, la compañía instalada en Estados Unidos tiene el objetivo de lanzar sus productos de maíz genéticamente modificados en el césped local de las principales compañías agrícolas del mundo, debido a la reticencia de Pekín sobre los alimentos genéticamente modificados, que conserva al mercado interno  cerrado.
Sin embargo, para obtener la aprobación para ventas potenciales en Estados Unidos, la empresa Origin Agritech Ltd debe presentar pruebas del Departamento de Agricultura, de la Agencia de Protección al Ambiente, y de la Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos.
Los esfuerzos de Origin Agritech señalan su último movimiento para estar dentro de la competencia global del sector de la biotecnología de semillas, el cual ha estado enormemente dominado en Estados Unidos por Monsanto Co y Pioneer, una unidad de DuPont.
Cabe destacar que la China National Chemical Corp ha acordado comprar la compañía suiza de semillas y productos químicos agrícolas Syngenta AD, la cual hace negocios en Estados Unidos por 43 mil millones de dólares.

Fuente: Reuters World 

lunes, 30 de mayo de 2016

OGM: Una lucha por la supervivencia

¿A favor o en contra de los alimentos transgénicos?

En los últimos años, científicos independientes, asociaciones civiles y campesinos han emprendido una fuerte lucha para que los gobiernos de diversos países reviertan o no aprueben la siembra de semillas transgénicas para su consumo, debido a que hasta el momento se desconocen cuáles son las consecuencias en el organismo a largo plazo.

Asimismo, se ha acusado a las empresas trasnacionales, que producen y diversifican estos productos, de monopolizar el sector agrícola; así como de contaminar cultivos nativos y el medio ambiente en general.

El tema de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) es complejo, y por tanto, a nivel mundial se han tomado diversas decisiones al respecto, que van desde su prohibición hasta su total comercialización.

Por ejemplo, el 11 de noviembre de 2014, la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo votó a favor de que los países de la Unión Europea (UE) tengan mayor capacidad legal para prohibir los cultivos transgénicos en sus territorios; y se votó en contra de asignar un papel formal a las empresas biotecnológicas en las decisiones sobre la prohibición de transgénicos.

En España, el país con más superficie de transgénicos de la UE, se vive una gran tensión debido a que esta propuesta permitiría la entrada de más cultivos transgénicos, ante la posible aceleración del proceso de autorización de decenas de cultivos pendientes en Bruselas.

“Si se aceleran las autorizaciones y se permiten nuevos cultivos transgénicos en la UE, España será una vez más el principal objetivo de las empresas biotecnológicas, amparadas por la falta de transparencia y control en torno a estos cultivos”, refirió Blanca Ruibal, responsable de agricultura y alimentación de Amigos de la Tierra.

Del otro lado del continente, Guatemala vivió una situación similar. El 26 de junio de 2014 el Congreso de la República y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación aprobaron la Ley para la Protección de Obtenciones Vegetales (conocida como “Ley Monsanto”), lo cual desató la inconformidad de su población.

Aunado a las protestas y bloqueos, el 29 de agosto, de ese mismo año, los magistrados de la Corte Constitucional recibieron un amparo presentado por el Movimiento Sindical, Indígena y Campesino Guatemalteco, en donde se argumentó que la normativa era nociva y por tanto, se pedía su derogación.

Esto fue de suma importancia para los campesinos y pueblos indígenas, debido a que la “Ley Monsanto” estaba redactada para dar beneficios al convenio del Tratado de Libre Comercio firmado entre Guatemala y Estados Unidos en 2005, como el hecho de que cualquier variedad vegetal genéticamente modificada por selección artificial, cruzamiento o alteración genética, podría ser patentada, y la vigencia del derecho del autor tendría duración de hasta 25 años.

De tal manera, que dejaba en manos de empresas transnacionales como: Monsanto, Dow, Dupont/Pioneer, Syngenta, Bayer y Basf, que controlan el 100 % del mercado mundial de semillas transgénicas, el dominio del sector agrícola.

Además, se establecían multas de 130 a mil 300 dólares contra los reproductores de semillas patentadas en Guatemala, además de uno a cuatro años de cárcel; lo cual representaba pobreza y riesgo para la seguridad alimentaria, así como temor para las familias que viven de la productividad agrícola, porque sus actividades estarían limitadas y podrían ser castigadas penalmente por el cultivo de maíz y poroto.

Antonio González, integrante de la Red Nacional por la Defensa de la Soberanía Alimentaria en Guatemala, advirtió que esta ley “afecta a la biodiversidad, a semillas locales que llevan siete mil años cultivándose y que no requieren patentes ni manipulaciones en laboratorio, y que han alimentado a los habitantes de Guatemala desde hace siglos”. 

Finalmente, ante la presión de las organizaciones ambientalistas, campesinos y de la propia prensa internacional, el 4 de septiembre de 2014, el Congreso de Guatemala derogó la “Ley Monsanto”.

MÉXICO, EN EL MENÚ

En México, todo lo relacionado a los cultivos genéticamente modificados (GM) se encuentra fuertemente influenciado por Estados Unidos y Canadá, debido a que estos países tienen grandes avances en materia de biotecnología vegetal. Tan sólo Estados Unidos posee tres de las principales empresas trasnacionales que se encargan de producir y comercializar semillas GM.

De acuerdo con Greenpeace, desde 2008, Chihuahua ha sido un ejemplo de la existencia de siembra ilegal y contaminación transgénica en variedades convencionales de maíz; pero después de que se autorizara siembras experimentales de este grano en la entidad, se puso en mayor riesgo la diversidad de maíces y a los productores que siembran variedades convencionales en el Valle de Cuauhtémoc.

En tanto, durante 2009 y 2010 el Gobierno federal aprobó 29 permisos de liberación al ambiente, en etapa experimental, de maíz genéticamente modificado (GM), el cual ha sido un tema muy debatido, debido a que México es considerado el lugar de su origen y domesticación, y donde existe una gran variedad de especies.

Pese a todo ello, a la fecha, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha autorizado 132 productos transgénicos para su comercialización, de los cuales 50% corresponde a maíz, y el resto a soya, algodón, canola, entre otros. Lo que continúa prohibido en México es la siembra de maíz genéticamente modificado para su comercio.

Al respecto, el especialista en biotecnología agrícola, José Miguel Mulet, consideró que la política que aplica el gobierno mexicano de prohibir el uso en granos transgénicos para el consumo humano se contrapone, porque por un lado, no permite su siembra en tierras mexicanas, pero el 30% de los granos que importa, como el maíz y el frijol, son transgénicos.

Agregó que mientras en México no se dan avances en esta materia, en Estados Unidos se dan pasos acelerados y venden la producción de granos a otros países.

No obstante, la coordinadora de campañas de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, Elena Álvarez-Buylla, aseguró que la autorización de productos transgénicos en México es una medida que favorece a las transnacionales que monopolizan el mercado.

Y la guerra continúa… en los últimos meses, Monsanto ha luchado para que se retire la medida precautoria emitida el 17 de septiembre de 2014 para impedir la siembra comercial de maíz transgénico en el país.

René Sánchez Galindo, abogado de Colectivas, dijo que después de casi un año y medio de contienda judicial ante quince tribunales federales, 89 impugnaciones contra la suspensión de la siembra de maíz transgénico y en contra de la demanda ciudadana, las organizaciones sociales buscan mediante una estrategia internacional contrarrestar a funcionarios y abogados de corporaciones multinacionales y del gobierno mexicano, para impedir la siembra de maíz modificado en territorio mexicano para su comercialización.

Por su parte, el director general de Agrobio México, organismo que agrupa las empresas dedicadas a la biotecnología, Alejandro Monteagudo, manifestó que este año no fue posible concretar la obtención de permisos para la siembra de maíz transgénico, pero confió en que 2015 sea el año en el que ya lo puedan sembrar.

“Ya llevamos cuatro años cultivando en etapa fase experimental y piloto y eso nos ha dado evidencia suficiente para demostrar que es una tecnología inocua que además trae múltiples beneficios a los productores", explicó.

Cabe destacar que la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) publicó la NOM-001-SAG/BIO-2014, la cual establece que se deben etiquetar los alimentos genéticamente modificados, también conocidos como “transgénicos”, destinados a siembra, cultivo y producción agrícola.

Además, como advertencia de bioseguridad, la etiqueta deberá incluir la leyenda: “Esta semilla genéticamente modificada no debe sembrarse, cultivarse o producirse fuera de las zonas autorizadas para su liberación”.

UN DULCE TRANSGÉNICO

El Senado de la República mexicana propuso en la primera semana de enero de 2015, que a través de la Secretaría de Economía y de la Sagarpa, se impulse una firme defensa de las exportaciones mexicanas de azúcar a Estados Unidos. 

Ello, considerando que hay 1 millón 100 mil toneladas de azúcar que se están tratando de colocar en el mercado, los cuales equivalen a una misma cantidad de sustituto del azúcar procedente de Estados Unidos, el cual se importa sin cobrar aranceles. Sin embargo, el gobierno estadounidense impuso una cuota compensatoria de hasta 17% al azúcar, por lo que los senadores analizan los mecanismos legales apropiados para detener las importaciones de jarabe de maíz de alta fructuosa si Estados Unidos cierra su mercado al azúcar mexicana.

La organización Veo Verde explicó en 2013 que el consumo del sustituto de azúcar tiene impacto en la salud, en la economía y en el comercio, porque “esta sustancia es producida en Estados Unidos a partir de maíz transgénico, y curiosamente, el mismo país la prohíbe en varios de sus alimentos”.
Además, el estudio de la Universidad de Princeton, indicó en 2010 que el consumo del jarabe de maíz de alta fructosa está relacionado con la actual epidemia de obesidad.

QUIÉN TIENE LA ÚLTIMA PALABRA

¿Qué factores han influenciado para que los gobiernos permitan o no, la siembra de semillas transgénicas para consumo humano?

De acuerdo con el investigador de la Universidad Politécnica de Valencia,  José Miguel Mulet, el uso de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) en la agricultura permite ahorrar en pesticidas y se obtiene una mayor producción a menor costo. Además, es una herramienta que permite seleccionar plantas mejores y permite introducir caracteres interesantes en las plantas de cultivo.

Agregó que los transgénicos no son causantes de enfermedades como se piensa, ya que lo que causa enfermedades son las bacterias que pueden traer consigo las plantas y los animales que se comen, sean o no genéticamente modificados.

El ganador del Premio Mundial de Alimentación 2014, Sanjaya Rajaram, también destacó que los OGM aminoran el trabajo de campo; sin embargo, se desconocen sus efectos en la salud a largo plazo, se requiere más supervisión para evitar la propagación de transgenes a cultivos afines y corren el riesgo de conceder a una sola empresa la distribución de una semilla muy exitosa.

En este contexto, durante las Jornadas Científicas Internacionales sobre Transgénicos: "Los transgénicos en el ámbito científico, agrícola, medioambiental y de la salud", que se llevaron a cabo en Madrid, en noviembre de 2011, científicos europeos y españoles explicaron que el cultivo de los transgénicos al aire libre supone un grave peligro para la salud y el medio ambiente y no tiene nada que ver con el empleo de esta tecnología en laboratorio, en ambientes confinados. 

Asimismo, la doctora en ciencias biológicas del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias, María del Carmen Jaizme, aseguró que los microorganismos del suelo también son víctimas de los cultivos transgénicos, y por lo tanto la fertilidad de los suelos y la alimentación están en juego.

Por su parte, la organización global Greenpeace explicó que la primera evaluación global y exhaustiva que se realizó sobre el desarrollo de la agricultura con la participación de cuatrocientos científicos arrojó la conclusión de que los cultivos transgénicos no son una opción para alimentar al mundo en el año 2050.

Lo anterior, debido a que el camino del desarrollo de la agricultora global ha estado más concentrado en el crecimiento de la productividad que en la administración de los recursos naturales con una seguridad alimentaria y nutricional.

Destacó que una vez que se son introducidas las semillas transgénicas a un país, el alto precio de las semillas transgénicas y las inversiones adicionales requeridas para sembrar este tipo de cultivos son muy difíciles de cubrir por parte de los campesinos, quienes incluso, pueden ser demandados por las empresas monopólicas como Monsanto, si detectan semillas patentadas en sus campos, aunque se haya dado por casos de contaminación. 

Tan sólo de los juicios registrados hasta el 26 de octubre de 2007 en Estados Unidos, los montos concedidos a Monsanto por 57 juicios contra agricultores sumaron 21.583.431.99 dólares.

Otro aspecto que destacó Greenpeace, es el fracaso de los cultivos transgénicos, donde plantas que se modificaron para ser resistentes a los insectos, ahora están siendo atacadas por esos mismos insectos; e incluso, cultivos nativos han sido contaminados pese a las medidas que se toman para mantenerlas puras.

Ejemplo de ello fue en 2009, cuando se detectó contaminación por parte de una variedad de linaza transgénica en exportaciones canadienses a Europa y Japón, lo que provocó un colapso en el mercado que causó enormes pérdidas a productores canadienses.

En cuanto a su resistencia a plagas, en Colombia, los agricultores demandaron a Monsanto, argumentando que la empresa los engañó sobre las variedades de plantas, las cuales fueron atacadas por gusanos y dañadas por los herbicidas cuando la promesa era que los resistirían.

Después de años del uso continuo en Estados Unidos de glifosato como herbicida en cultivos genéticamente modificados (GM) de “Roundup Ready”, las hierbas invasoras están desarrollando resistencia al químico. Aunado a ello, los cultivos tienen que deshierbarse a mano, para no aplicar herbicidas adicionales y perderlo todo, lo cual implica un costo extra para el agricultor.

Aunque hasta nuestros días han sido diversos los argumentos por parte de las empresas trasnacionales para darle una oportunidad a los OMG, las organizaciones civiles, científicos, campesinos y algunas poblaciones se han negado a aceptar que los alimentos transgénicos sean una solución viable para la supervivencia de la humanidad.

Fuente: Mira tu México