Ciencia ciudadana: una contribución a la solución de problemas ambientales ~ Mira tu México

martes, 20 de marzo de 2018

Ciencia ciudadana: una contribución a la solución de problemas ambientales

ENTREVISTA. La doctora Claudia Monzón explicó que los ciudadanos podemos contribuir al cuidado del ambiente a través del monitoreo de los recursos naturales, para saber en qué dirección están cambiando y tomar decisiones informadas.

Debido al ritmo acelerado en la vida de las personas, la mayoría llega a olvidar lo importante que es la naturaleza (árboles, agua, animales), para la supervivencia del ser humano. Sin embargo, las consecuencias del cambio climático han hecho que algunos ciudadanos se preocupen y busquen la manera de contribuir a la conservación del medio ambiente para evitar su deterioro.

Ante ello, la doctora Claudia Monzón Alvarado, catedrática del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), en el Colegio de la Frontera Sur Campeche, en entrevista para Mira tu México, destacó que en las zonas urbanas es clave que nos reconectemos con la naturaleza. Pero, para quienes ya tienen ese interés de incidir de alguna manera en el uso sustentable de los recursos naturales, una manera innovadora de contribuir es a través de la ciencia ciudadana.

“El medio ambiente está cambiando, pero no podemos saber necesariamente en qué dirección está cambiando o en qué medida está cambiando si no hacemos un monitoreo de estas condiciones que nos interesan.

“El monitoreo tradicionalmente lo hacen, por ejemplo, la Conagua, la Conafor o la academia, pero sabemos que es costoso y no necesariamente se da la continuidad en la colecta de datos. Entonces, algo interesante es considerar cuál es el papel que pudiéramos tener como ciudadanos en hacer el monitoreo de ciertos elementos de interés”.

La investigadora Claudia Monzón explicó que la ciencia ciudadana incluye la generación de teorías e hipótesis, así como la colecta y análisis de datos a partir de la participación de las personas en general. “Muchas iniciativas de ciencia ciudadana se centran en capacitar a ciudadanos para que sean ellos quienes lleven un registro sistemático de observaciones, es decir, hagan monitoreo de las variables de interés local”.

Pero, además de ser instrumental en la colecta de datos y un mecanismo para sensibilizar a los participantes sobre la importancia de los recursos naturales, la ciencia ciudadana es vista como un movimiento para hacer más democrático el proceso de producción de conocimiento.

“La ciencia ciudadana reconoce la importancia del conocimiento local, así como la idea de que la ciencia no es exclusiva de los académicos. En la producción de conocimiento debemos todos reflexionar sobre quiénes y cómo se determinan las agendas de investigación o las problemáticas y variables que se desean monitorear”.

Incluso, esta iniciativa puede ser un mecanismo para hacer visible las problemáticas locales, además de ser un catalizador para transitar hacia la toma de decisiones basadas en evidencias construidas desde las bases e intereses locales, manifestó la doctora Monzón Alvarado.

En este contexto, se han conformado grupos de monitoreo, muchos denominados Observatorios, que se centran en intereses temáticos como el agua, las aves o el café, o bien, en espacios delimitados geográficamente como ciudades, estados o cuencas.

De hecho, estos Observatorios son objeto de estudio de la doctora Monzón debido a que considera de suma importancia analizar su proceso de diseño e implementación para identificar las estrategias y prácticas que han sido más efectivas para alcanzar los objetivos de los observatorios.

“Estas iniciativas comparten el interés por generar información sobre los cambios socio-ambientales que permita la toma de decisiones informadas. Parte de los retos de estas iniciativas incluyen asegurar fondos para operar, darse a conocer así como en promover y mantener el interés por parte de los ciudadanos para colaborar en este tipo de proyectos”.

ORGANIZACIÓN EN EL MONITOREO CIUDADANO

De acuerdo con la doctora Claudia Monzón, es muy importante la manera en cómo nos coordinamos entre los diferentes sectores, porque no sólo se trata de que un ciudadano lo desee y se ponga a colectar datos, sino “cómo se coordina con otros ciudadanos y cómo se coordina con otros sectores en la academia o en el gobierno para hacer estos sistemas de monitoreo de lo que se conoce como la ciencia ciudadana”.

Ejemplo de ello es Naturalista, una iniciativa impulsada por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), cuya página permite que todas las personas puedan aprender sobre plantas y animales de México y el mundo, además de permitir que los ciudadanos registren y compartan lo que observan en la naturaleza, ayudando a incrementar el conocimiento científico.

La doctora en Geografía por la Universidad de Florida destacó que como este proyecto, “empiezan a salir otros esfuerzos similares, donde organizaciones civiles o académicas capacitan a ciudadanos en qué debemos de observar, qué debemos de monitorear, cómo hacerlo de manera sistemática y cómo definir los mecanismos para compartir los datos”.

Incluso, un siguiente paso es que una vez que los ciudadanos proporcionen datos, otros sectores analicen esos datos y le devuelvan la información procesada a los ciudadanos para que sigan en este proceso de tomar conciencia del cambio ambiental que está ocurriendo.

“Es una opción útil para seguir generando esta conciencia de los cambios ambientales y hacer partícipes a los ciudadanos de este proceso, no sólo observar hacia donde están cambiando los recursos naturales, sino cuál es nuestro papel en estos cambios, cómo nos queremos posicionar dentro de ese cambio, es decir, nosotros estamos afectando los recursos pero también podemos tomar decisiones  distintas que favorezcan a la recuperación de esos recursos”, manifestó.

GOBERNANZA AMBIENTAL Y SU IMPORTANCIA

Para que una iniciativa enfocada a la conservación de los recursos naturales tenga éxito, es fundamental que el país cuente con una adecuada gobernanza, en donde la población juega un papel esencial con su participación.

De acuerdo con la especialista Claudia Monzón Alvarado la gobernanza se puede comprender “como un proceso en el que diferentes actores se ponen de acuerdo para lograr un bien común”. Ese proceso incluye la definición de reglas, de sistemas de monitoreo y de sanciones en caso de que no se cumplan las reglas.

Aunque la definición de reglas no es necesariamente armónica porque los actores (los que están dentro del gobierno, en diferentes sectores productivos, la sociedad civil, la organizada y la no organizada, los habitantes en general, la academia, las asociaciones privadas), tienen diferentes posiciones, intereses y agendas.

Por otra parte, la gobernanza ambiental también se puede comprender como un estado deseable, “en ese caso la buena gobernanza habla, por ejemplo, de tener instituciones y autoridades legítimas que hagan sentido para la población o para las personas que participan dentro de ese sistema”, siendo transparencia, rendición de cuentas, legitimidad, participación y equidad, criterios de buena gobernanza.

La experta en gobernanza de los recursos naturales consideró que en México existen muchos vacíos y poca coordinación a pesar de la gran cantidad de reglas, instituciones y actores involucrados en las temáticas de gobernanza ambiental.

“Podemos pensar por ejemplo qué tan regulada está la producción de alimentos en cuanto al uso de agroquímicos. Existe una ley general de equilibrio ecológico así como normas oficiales, pero existen ciertos vacíos legales que pueden prestarse a diversas interpretaciones según la agenda de cada actor. No siempre hay claridad y entonces la interpretación de las reglas es subjetiva, puede beneficiar a uno o a otro, y se pierde el principio de que las reglas deben estar orientadas hacia garantizar el bien común”.

Por tal motivo consideró que para lograr una buena gobernanza en México, es importante analizar las reglas existentes, no sólo desde la cuestión social de cómo estas reglas se interpretan en diferentes culturas o en diferentes formas de organización, sino también en cómo éstas se ajustan a los diferentes sistemas ambientales, qué tan efectivas están siendo y qué consecuencias inesperadas están ocurriendo a raíz de su implementación, a fin de ir haciendo recomendaciones de cómo se deberían ir ajustando para alanzar el objetivo para el que fueron diseñadas.

Aclaró que a pesar de que hay diferencias en la gobernanza de zonas urbanas y de zonas rurales simplemente por el tipo de reglas que aplican a estos contextos y por los actores que intervienen, existen temas como el acceso al agua y sanidad, que son temas comunes no importa si se vive en una ciudad o en el campo; además, pensando en la gobernanza como un estado deseado, los criterios de buena gobernanza serían similares, independientemente de que si es una zona urbana o rural.

Fuente: Mira tu México
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