Mira tu México: hundimientos del subsuelo

Observación de aves, un beneficio para la salud mental.

El biólogo Luis Morales explicó que esta actividad incrementa las actividades cognitivas y de aprendizaje, nos ayuda a utilizar diferentes tipos de memoria, reduce el estrés, entre otros aspectos.

Ganadería regenerativa: beneficiosa para el ambiente y la salud.

Alimentar al ganado con pastos contribuye a la recuperación y cuidado del suelo, al crecimiento de la vegetación, a la conservación de especies nativas, a la eliminación de pesticidas y a la producción de alimentos nutritivos para el ser humano.

¿Qué es la obsolescencia programada y por qué fue creada?

La doctora Cristina Cortinas explicó que los productores incluyeron la caducidad a sus bienes con la intención de que los consumidores se acostumbraran a comprar y desechar.

Jícama, el nuevo acitrón para los platillos mexicanos.

La doctora Esther Quintero explicó que su textura es fibrosa como un cactus y no tiene un sabor que sobresalga, por lo que es una alternativa sustentable para cristalizarla y usarla como sustituto del acitrón.

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martes, 4 de octubre de 2016

Presenta CDMX hundimiento de casi 10 metros, refiere experto

Durante la conferencia Las implicaciones del subsuelo, el maestro Hugo Sergio destacó que la extracción del agua de los acuíferos es el principal factor que ha originado esta problemática.

En el marco del primer día del XIV Ciclo de Conferencias Alternativas de Solución a los problemas de infraestructura Prioritarios en las Megalópolis, el maestro en Ingeniería Hugo Sergio Haaz Mora, destacó que del año 1900 al año 2000 prácticamente la ciudad se ha hundido 10 metros, lo cual ha sido provocado principalmente por la extracción del agua de los acuíferos.
 Describió que de 1861 a 1895, los primeros pozos provocaron hundimientos anuales de cinco centímetros; mientras que de los años 1912 a 1924 se acentuó el desabasto de agua en la región sur de la ciudad y por tanto, se perforaron más pozos. Posteriormente, de 1948 a 1952 aumentaron los hundimientos a 46 centímetros por año; y de 1980 a la fecha, al aumentar la población en la megalópolis (22 millones de habitantes) se agudizó el problema de escasez.
“Si nosotros nos vamos de 1900 a el año 2000 podríamos decir que en 100 años prácticamente la ciudad se ha hundido 10 metros. Anteriormente, la Ciudad de México estaba por arriba de lo que era el terreno del lago de Texcoco”.
Durante su conferencia Las implicaciones del subsuelo de la Ciudad de México en su infraestructura, el maestro Hugo Haaz destacó que  el balance hídrico que tenemos actualmente es desfavorable, porque la infiltración al acuífero es menor a lo que se está extrayendo, además de que cada vez se está trayendo más agua de otras cuencas.
“Cuando Nabor Carrillo mencionó que el principal responsable del hundimiento es la extracción del agua del subsuelo, tenía mucha razón, no es el único factor, hay otros factores, pero ese es muy importante”, explicó.
En este contexto, enlistó que la ciudad tiene problemas: hundimientos, zonas minadas, laderas naturales inestables, inundaciones y sismos frecuentes, lo cual “quiere decir que, desde los aztecas nos equivocamos en escoger el lugar adecuado para una ciudad, pero todavía el remate lo dieron los españoles, porque en lugar de irse a otro lado siguieron quedándose en este lugar, y nosotros todavía insistimos en seguir llenando esta ciudad de obras”, haciendo una ingeniería muy cara.
“Tengo mi punto de vista con respecto a la Ciudad de México. La Ciudad de México para mí está colapsada y todo lo que se le haga van a ser remiendos, no hay otra posibilidad, perdimos la posibilidad hace tres, cuatro sexenios cuando hubo aquel programa de descentralización política pero no se llevó a cabo”, manifestó.
Sin embargo, destacó algunas recomendaciones para tratar de atenuar los problemas que se tienen en la ciudad, como: rellenar grietas con inyección de bentonita, renivelar edificios, cimentar edificios con cajones de cimentación, imponer restricciones de construcción en zona de transición, legislar sobre el agua, control de los pozos, planes para inyección de agua de lluvia y mitigar el desequilibrio hídrico, iniciar obras de emergencia para rehabilitar el gran canal de desagüe y terminar el Túnel Emisor Oriente.

Tipo de subsuelo en la Megalópolis

“Si sumamos Ciudad de México y Estado de México prácticamente estamos hablando de que 25% de la población total del país está concentrada en esta megalópolis, es decir la Ciudad de México se convirtió en una megalópolis”, dijo el maestro en Ingeniería Hugo Haaz antes de explicar la geología y morfología del valle de México.
Por ejemplo, la zona estratigráfica que tiene la ciudad tiene características muy variadas: La zona 1 de lomería tiene una topografía poco uniforme, no hay arcillas, el nivel freático está muy profundo y presenta arenas limosas. La zona 2 es la zona de transición, la cual tiene suelos diversos, espesores variables de arcillas, niveles freáticos que llegan hasta los seis metros de profundidad y algunas capas de arena.
La zona 3 o del lago, es la región más desfavorable que tiene la Ciudad de México al presentar arcillas lacustres de origen volcánico, de baja resistencia, de alta compresibilidad, niveles freáticos que en algunos lugares se tienen a flor del suelo, entre uno y cuatro metros de profundidad, así como espesores de arcilla que pueden llegar hasta 70 metros de profundidad.
Respecto a las problemáticas que presenta cada zona, detalló que la zona 1 de lomeríos presenta zonas minadas, es decir cavidades muy variables de uno a tres niveles, muchas de ellas hechas por el hombre, “precisamente para extraer los materiales que se utilizaban en la construcción de la gran Ciudad de México”.
La zona 2 presenta el problema de asentamientos diferenciales, regionales y locales; así como de mantos colgados  o acuíferos confinados; mientras que la zona 3, es la que tiene los problemas grandes de asentamientos y aunque es un suelo muy estudiado “es un suelo muy traicionero”, refirió Hugo Haaz.
“El hundimiento actual que a veces hemos llegado a tener en las inmediaciones de la Ciudad de México y el Estado de México llegan a ser de más de 40 cm por año. La estación de Pantitlán por ejemplo, llegamos a medir velocidades de asentamientos de 46 cm por año, sin embargo, el promedio sería de unos 10 cm. En la zona del centro histórico no llegamos ni siquiera a los dos dígitos, ya que el asentamiento que se tiene ahí está muy controlado en el sentido de que ya ha ocurrido un buen porcentaje de consolidación y andamos por los 4, 6 cm por año”, agregó.

Fuente: Mira tu México

martes, 21 de junio de 2016

Iniciativa de Ley podría detener sobreexplotación de acuífero

La diputada de ALDF, Wendy González, explicó que su propuesta consiste en cambiar el actual modelo de obtención de agua, por uno de manejo de los ecosistemas.

Durante el Primer Parlamento de Sustentabilidad Hídrica en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), la diputada Wendy González Urrutia, anunció que impulsará la iniciativa de Ley de Sustentabilidad Hídrica de la Ciudad de México, con el fin de detener  la sobreexplotación de los recursos naturales e hídricos y migrar hacia un modelo de manejo de los ecosistemas.
“Se extraen anualmente más de 923 millones de metros cúbicos sin que exista una política pública eficiente para su recarga subterránea, sobreexplotando el acuífero en un 35% y generando hundimientos diferenciales de 10 a 40 centímetros al año”, explicó.
Por su parte, José Luis Luege Tamargo, exdirector general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), coincidió en que la sobreexplotación del acuífero es el tema más grave para el futuro de la ciudad, porque no solo se hace un uso ineficiente del agua, también se generan hundimientos y crece el riesgo de inundaciones.
Cabe destacar que esta iniciativa de Ley, además de impedir la privatización del agua y garantizar que se considere como un derecho humano, fomenta la instalación de sistemas de cosecha de agua de lluvia en viviendas y edificios, así como la implementación de técnicas ecológicas para asentamientos irregulares.
Por su parte, la comunidad científica, UAM, IPN y UNAM, presentó  la aplicación de sistemas alternativos que permitan abastecer edificios con tecnologías que fueron desarrolladas en sus respectivos centros de investigación.
Entre otros aspectos, también se plateó actualizar la norma 127,"Salud ambiental, agua para uso y consumo humano-límites permisibles de calidad y tratamientos a que debe someterse el agua para su potabilización", para que los capitalinos conozcan la calidad del agua.
Al concluir el Parlamento, todas las propuestas planteadas fueron turnadas a la Comisión de Gestión Integral del Agua para su análisis, discusión y su posible integración en políticas públicas.

Fuente: ALDF

viernes, 10 de junio de 2016

Anuncian Primer Parlamento de Sustentabilidad Hídrica

La ALDF contempla tratar temas como: sobreexplotación del acuífero, hundimientos del subsuelo, el riesgo por inundaciones y la creciente urbanización.

La presidenta de la Comisión de Gestión Integral del Agua de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), Wendy González Urrutia, anunció que el 16 de junio se llevará a cabo el Primer Parlamento de Sustentabilidad Hídrica, con el fin de diseñar una agenda que integre la opinión de los sectores académico y empresarial, así como de la comunidad científica y sociedad civil, para hacer frente al problema del agua que se vive en la Ciudad de México.
Detalló que entre los temas que se tratarán, destacan: la sobreexplotación del acuífero, el hundimiento del subsuelo, el riesgo que representan las inundaciones, la creciente urbanización y el bajo índice de tratamiento de aguas residuales.
“Estamos ante un binomio vicioso, por una parte, la demanda de servicios hídricos se incrementa cada año por el aumento de la población en la Cuenca del Valle de México, y por otra parte, los recursos hídricos son cada vez más escasos debido a la sobreexplotación que ejercemos sobre ellos”, manifestó.
Por su parte, el vicecoordinador de la bancada panista, Luis Mendoza Acevedo, consideró que el intercambio de ideas que habrá en el Parlamento, permitirá elaborar una propuesta de cultura del cuidado del agua, la cual deberá ser considerada en la nueva Constitución de la ciudad.

Fuente: ALDF

miércoles, 1 de junio de 2016

Excuenca de México y sus hundimientos del subsuelo

El agua comenzó a descender en 1524 por causas naturales y humanas.

Actualmente, son diversas las zonas de la Ciudad de México y el Estado de México que presentan hundimientos diferenciales del subsuelo, debido a que se asientan sobre lo que fue el lago de Texcoco, por lo tanto, sus suelos son blandos o arcillosos y el peso de los edificios y viviendas generan en sus estructuras profundas fisuras e inclinaciones. 

María de la Luz Salazar, doctora en geografía de la UNAM, relata que hace mucho tiempo América del Norte se encontraba formada por cuatro islas: Antilla, Honduria, Cascadia y Columbia. El territorio mexicano se localizaba en Cascadia, cuyo suelo presentaba una forma irregular, la cual se cubrió de agua y sólo el oeste del territorio mexicano sobresalía, lo que, hoy es Sonora, Coahuila y Baja California.

Los fuertes movimientos tectónicos provocaron el levantamiento de nuevos relieves y es cuando en México se formaron las cordilleras y cerros, entre ellos, una falla que da lugar a la Sierra Neovolcánica, a la Depresión Valle de Balsas y a la grandiosa meseta central o Anáhuac, de la cual, su región oriental sería conocida como la Cuenca del Valle de México, donde se localiza el Estado de México.

Marcos Mazari Menzer investigador del Instituto de Física de la UNAM y Raúl Marsal Córdoba investigador en la Mecánica de Suelos, explican que en la cuenca de México, las fuerzas tectónicas abrieron volcanes y grietas por las que fluyó lava. Material esparcido en la superficie junto con un período de erosión cambió el relieve del terreno y de nuevo la actividad volcánica, lanzó lava ácida, dacíticas y riolíticas (actualmente localizado en la cima del cerro del Chiquihuite, límite entre el Estado de México y  el Distrito Federal).

Pero, al extinguirse estos volcanes la actividad se manifestó al norte de la cuenca y quedó interrumpida la conexión por ese lado, de igual modo al nornoroeste y al sursureste. La intensa lluvia volvió a erosionar el relieve abrupto y es cuando se depositó al poniente y oriente de la cuenca, extensos mantos de agua mezclados con fragmentos andesíticos, angulosos, arenas y limos, producto de la destrucción del material volcánico.

Llega el último ciclo de vulcanismo del suroeste al noroeste de la cuenca. El clima húmedo y frío de este periodo y la formación de grandes glaciares en el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl, causaron la destrucción de gran parte de los depósitos ya existentes, lo cual cavó profundas barrancas por donde, dos valles desaguaban por el sur en el río Amacuzac (del sur del Estado de México al estado de Morelos). Entre tanto,  las erupciones volcánicas en el norte de la cuenca cubrieron el suelo con gruesas capas de basalto y pómez. 

Poco a poco la actividad se desplazó hacia el sur y se crearon los cerros de Chiconautla (localizado en Texcoco, Estado de México), Chimalhuacán (por Nezahualcóyotl, Estado de México) y La Estrella, hasta que brotó gran cantidad de lava del Chichinautzin  (al este del Nevado de Toluca, Estado de México, hasta el borde oeste del Iztaccíhuatl), de unos 2000 metros de espesor que cerraron el desagüe hacia el sur y finalmente transformaron el Valle de México en una cuenca cerrada.

Entonces los depósitos fluviales se acumularon en las barrancas y alisaron rápidamente el suelo rugoso generado por la erosión, dando lugar a un centro de suelo arenoso que cubrían arcillas volcánicas.

PRIMEROS POBLADORES

Posteriormente, es cerca de las lagunas de la cuenca del Valle de México que los pueblos sedentarios, comenzaron a establecer sus aldeas. Poblados en el sur y en el norte del Estado de México y del Distrito Federal.

Después de hacer erupción el volcán Xitle (en las faldas del Ajusco, Distrito Federal), algunos pueblos empezaron a migrar al norte de la cuenca, formándose un poblado más grande, el de Teotihuacán.

Fray Bernardino de Sahagún cuenta que era el año 200 a.C. cuando en el noreste del Valle de México (hoy el Estado de México) se veía nacer unas de las civilizaciones más importantes de mesoamérica: Teotihuacán, quienes al saber que las lagunas eran saladas, comunicaron el río de San Juan, Huixulco y San Lorenzo con el gran lago, a fin de mantener la tierra húmeda y cubierta de pastizales. Construyeron canales de riego y chinampas. La chinampa fija hecha de piedras, troncos y tierra apoyada en el fondo del lago; y la chinampa flotante, en cuya plataforma de troncos gruesos se ponía una capa de tierra.

Con respecto a la resistencia de sus estructuras, como base usaron el tezontle (ligero y poroso) el basalto (compacto y resistente) y la cantera (piedra caliza, compuesta por carbonato de calcio, con pequeñas cantidades de arcilla, hematita, siderita, cuarzo) mezclados con barro. En sus pirámides alternaban un talud-tablero con alfardas laterales como escaleras. De esta manera aprovecharon y se adaptaron a las condiciones del ámbito lacustre los primeros habitantes del Estado de México.

Posterior al abandono de Teotihuacán en el año 700, el rey Miscóatl dirigió su tribu proveniente del norte hacia este lugar y después su hijo Topiltzin la trasladó para fundar Tula, capital de los toltecas. Tras su caída, Chicomoztoc llegó con sus siete hijos, de los cuales su descendencia se dispersó por todo México, como los tenochcas o mexicanos, cuyo linaje pertenece a su hijo Tenoch, o los de su hijo Otomilth, de quien provienen los otomíes que se asientan en Ecatepec. 

Algunos otros pobladores se asentaron sobre Zumpango (norte de la cuenca en el Estado de México), Texcoco, Toluca (la capital del Estado de México) en Maninalco (hacia el sur, lado oeste del Estado de México).

El camino de los tenochcas fue muy largo, viviendo casi como esclavos de otras regiones, cuenta Fernando Alvarado Tezozómoc, nieto de Moctezuma Xocoyotzin.

Hasta que cierto día, Cuauhcóhuatl y Axolohua caminaban entre juncias y cañas cuando llegaron cerca de una cueva, a la orilla de una gran laguna, agua azulada-verdosa, en donde presenciaron la profecía de Huitzilopochtli y con esa imagen en mente llegaron ante el sacerdote Cuauhtlaquezqui quien rectificó tal visión, por lo que en un pantano rodeado de cañaverales en medio del lago de Texcoco, se erigió su gran ciudad: Tenochtitlan, en 1325.

Todo un pueblo se encaminó a su pantano para vivir de la agricultura, construir campos y huertos flotantes sobre las aguas del lago. También crearon junto al lago, técnicas de riego para una gran producción, hicieron sistemas de canales y terrazas para el mejor aprovechamiento del suelo.

Llegado el año 1382, Acamapichtli, quien gobernaba en aquel entonces, vio acaecer una gran inundación que destruyó muchas chinampas, a lo cual tuvieron que alimentarse de algas, caracoles y esponjas de agua para sobrevivir.

Para cuando Moctezuma llegó al trono, todo permanecía en paz y quietud. Al mismo tiempo pedía apoyo a las provincias en derredor, para construir el Templo Mayor, entre ellas, Texcoco, gobernada por Nezahualcóyotl quien había sido coronado en 1431.

Dos años más tarde, después de sangrientos combates, se formó la triple alianza del Anáhuac: Texcoco, México-Tenochtitlan y Tlalcopan. Una fusión étnica-cultural, conocida como el pueblo del Sol sobre la cuenca de México.

En ese entonces, Nezahualcóyotl realizó obras de gran provecho para su ciudad y para Tenochtitlan. La sequía de la tierra era un viejo problema para Texcoco, situada a la orilla de un lago salitroso. Para disponer de agua para beber solían construirse pozos, y para regar huertos y jardines, la traían desde Teotihuacán y otras partes, por medio de caños y acequias.

Pero las inundaciones persistían debido a que los lagos se encontraban escalonados a diferentes altitudes. La lluvia caía sobre el lago Zumpango, de ahí, discurría hacia Xaltocan y luego hacia el de Texcoco. En cuanto al lago de Xochimilco, el agua caía al de Chalco y ésta a su vez en Texcoco, lugar donde se asentaban las ciudades principales. Ante aquello, en temporada de lluvias los cinco lagos se volvían una gran laguna, pero en tiempo de secas se volvían a separar.

Por tanto, para 1449,  Moctezuma I le pidió consejo a Nezahualcóyotl para evitar las inundaciones que sufría Tenochtitlan y fue cuando Nezahualcóyotl, sugirió hacer una cerca de grandes piedras y madera, desde el centro del Tepeyac (perteneciente a la Sierra de Guadalupe) hasta el cerro de la Estrella (al este del Distrito Federal). Construir ese dique, puso fuera de peligro a la ciudad e impidió que se mezclara el agua salada y dulce. 

La laguna quedó dividida, las aguas saladas de Texcoco al este y las aguas dulces de México al oeste, alimentadas por los lagos Chalco y Xochimilco. De esta manera, al llover y aumentar el nivel de las lagunas, no entraban en contacto y para tiempos de secas, se abrían las compuertas para mantener el intercambio comercial.

EQUILIBRIO SOCIOAMBIENTAL

Para Moctezuma y Nezahualcóyotl, junto con sus habitantes, adaptarse a su medio lacustre fue difícil, pero con el tiempo supieron organizar un sistema defensivo de aguas, desviaban los ríos para usarlos en sus sembradíos. Un conjunto de diques y calzadas construidos para dividir las lagunas y aprovecharlas sin dañar su medio.

Una cuenca muy bien aprovechada, donde la gran diversidad de aves que la cubría. Era usada para vender y comer. También de la laguna extraían una mezcla de sesquicarbonato de sodio y de cloruro de sodio, llamado tequesquite, para sazonar sus manjares, salar y conservar la carne y el pescado, así como para beber agua y regar sus cosechas, dos caños de argamasa, tan anchos y altos eran su fuente vital. Uno por donde pasaba agua dulce, proveniente de lluvia y ríos; otro para cuando limpiaban el otro caño.

La gran Tenochtitlan, dividida en cuatro calzadas: calles de tierra y calles de agua, con casas muy bien asentadas de arena, piedra y cal. La ciudad estaba cuidadosamente diseñada, evolucionó y se dividió en calpullis, barrios habitados por grupos de familias, donde algunos eran comerciantes, otros artesanos que se comunicaban con todo el sistema lacustre por medio de canoas.

Sin embargo, para 1517, el rostro de Moctezuma mostraba temor y angustia ante los hechiceros que auguraban el fin del hombre mesoamericano. Fue cuando los Calpixques de Moctezuma le informaron sobre el desembarque de navíos en las costas del Golfo.

La caída se aproximaba y con ello, conquistadores que torturaban a todos aquellos pueblos con los que se topaban en el transcurso del camino hacia la gran Tenochtitlan. Algunos por temor cedieron, otros lucharon con lo que tenían hasta la muerte y  otros más, por venganza contra los aztecas se aliaron.

Durante el largo recorrido de Hernán Cortés, hacia la esplendora ciudad de la cual oía hablar a los indios, su curiosidad crecía por conocer al rey Moctezuma de quien se hablaba con temor y gran respeto, a lo cual, pedía que se lo describieran. Esto alarmaba cada vez más a Moctezuma cuando sus mensajeros le informaban de la insistencia de Hernán Cortés por saber de él.

El angustiante semblante de Moctezuma expresaba a su pueblo que no era bueno lo que se acercaba. No comía, no dormía, se encontraba muy triste y suspiraba muchas veces.

Hasta que el día llegó, siendo el año 1519, a más de dos mil metros de altura, los conquistadores encabezados por Hernán Cortés, escalaban al este del Estado de México, un paso de montaña que separa los dos volcanes cubiertos de nieve, el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. La subida era dura, hacía frío y nevaba, pero al llegar abajo, al borde del agua, Hernán Cortés se quedó perplejo al abrirse camino ante una inolvidable panorámica, se veían transportados a una de esas novelas de caballería que habían leído. 

Ante su vista se extendía el valle de México con su majestuoso lago de agua clara, sobre las cuales se elevaban ciudades-jardín, unidas a tierra firme mediante tres grandes calzadas de piedras blancas, ciudades relucientes como la plata que parecían salidos de un sueño.  Dos calzadas que atravesaban el lago y entraban al poblado y en cuyo centro se juntaban como una sola; y otra calzada que poseía el caño o arroyo de agua dulce. Todo en derredor lleno de canoas.

Esa era la gran Tenochtitlan, donde Hernán Cortés esperó, mientras Cacamacatzin, señor de Texcoco y los señores de Iztapalapa, Tacuba y Coyoacán, se dirigían a encontrar a Moctezuma. Después de lo cual, Moctezuma apareció ante Hernán Cortés, traído del brazo de los Señores. 

Un gran hombre, de mediana edad, delgado y enjuto, debajo de un palio hermoso, cubierto de plumas verdes con grandes labores de oro, perlas y piedras chalchihuites y calzando unas suelas de oro con elegante pedrería sobre ellas. Acompañado también, de otros grandes caciques con un palio sobre sus cabezas y otros delante de Moctezuma barriendo el suelo por donde pasaría y poniendo mantas para que no fuera a pisar la tierra.

Todos los señores no le miraban a la cara por el profundo respeto que le tenían, excepto aquellos Señores que lo traían del brazo. Hernán Cortés impresionado por lo que había visto, bajó del caballo y se acercó. Moctezuma le dio la bienvenida, entonces Cortés le puso en el cuello un collar con piedras de vidrio en diversos colores, ensartados en un cordón de oro con almizcle para dar buen olor, pero al tratar de abrazar a Moctezuma, los grandes Señores detuvieron el brazo de Cortés, porque no lo apreciaban, a lo cual, Hernán Cortés a través de su interprete, le dijo que holgaba su corazón  en haber visto tan gran Príncipe y que le era un gran obsequio su presencia para recibirlo.

Pero, la ciudad dejó de brillar con la derrota del imperio azteca. Una civilización de agua había dejado de existir y comenzaba al era de los hombres de tierra, Hernán Cortés al mando, con la prioridad de adaptar el medio a ellos.

Como primer paso, dio orden de arrasar con todas las construcciones prehispánicas, fue cuando destruyeron los diques hechos por los indios, debido a su falta de mantenimiento y conocimiento hidráulico de éstos, a los cuales no estaban adaptados. Ante aquello, se sobrevinieron grandes inundaciones, lo que provocó una rápida construcción de túneles y canales, con el fin de comenzar a expulsar el agua del gran valle.

Uno de los canales de desagüe drenaba el agua de Texcoco hacia el río Tula (que va del norte del Estado de México y se desvía al noreste hasta llegar a Hidalgo y continuar).

COMIENZA A BAJAR NIVEL DE AGUA 

A partir del año 1524 las aguas comenzaron a descender debido a la evaporación natural, a la filtración del agua en el suelo, al déficit de lluvia y a la expulsión del agua por causas humanas, tales como la intensa erosión de los suelos debido a la deforestación y a que el cultivo en las laderas de los cerros desde la conquista, provocaron que la lluvia arrastrara la tierra y el cieno de los campos hacia los lagos, de tal manera que el poco nivel de los lagos que quedaba no descendió, sino los depósitos en el fondo se elevaron.

Al ignorar las complicaciones que provocaría la desaparición de las lagunas, los conquistadores aferrados en modificar el antiguo territorio indígena, elaboraron un plano de lo que sería la nueva ciudad. Así que una vez destruidas las edificaciones prehispánicas, construyeron en su lugar las suyas con una arquitectura estética. Empedraron la ciudad y mejoraron algunos tramos de tierra para caminar entre los charcos de agua, pero nada en su estructura estaba pensado para tomar en cuenta los inconvenientes del medio lacustre.

Era un suelo que no podía sostener edificios tan altos y pesados, así que al cabo de algunos años sus primeras iglesias comenzaron a hundirse y esa presión sobre la zona lacustre, ocasionó la salida de agua que enlodaba las calles y las calzadas de acceso. Agua que se filtraba entre el empedrado de la ciudad y sótanos anegados de agua era la continua desesperación de los conquistadores.

El sufrimiento y deterioro de la ciudad y los pueblos que la rodeaban, ocasionados por las  incesantes inundaciones en temporada de lluvia, resultaban  más costosos después de la destrucción de los diques prehispánicos.

Su solución consistió entonces, en demoler casas para que circulara el agua y no se estancara, pero al no ser suficiente, se empezaron a construir alcantarillas y más zanjas para desalojar el agua de la población, mientras que algunas acequias (canales de agua para riego) se rellenaban para volver asentarse sobre ellas. Zonas que se recubrían con tierra para evitar la subida del agua, tanto en la ciudad, como en la Provincia de México (hoy el Estado de México).

De tal manera que por el 1600 ya sólo quedaban zonas pantanosas, charcos, algunos ríos y uno que otro canal de agua. El desequilibrio ecológico, se veía cada vez más marcado.

Por ese tiempo, esto no era el único problema, la falta de servicio de agua potable era la pesadumbre. Muchos españoles nacidos en la Nueva España como Juan Bautista de Pomar dieron a conocer que la salinidad del agua de la cuenca se concentraba debido a que la lluvia tropical disolvía las rocas andesíticas arrojadas por las lavas volcánicas que contenían feldespatos sódicos o sódicocálcicos, convirtiéndose en carbonatos alcalinos sódicos que eran altos contenidos de sal.  

A ello se le sumaron todos los desechos arrojados al lago cuando produjeron jabón, junto con los cuerpos e inmundicias arrojados en él, que al secarlo el sol, emanaba vapores pestilentes y nocivos para la ciudad, generando enfermedades, como lo registra el Archivo Histórico del Agua.

En ese entonces, el proceso de evangelización y construcción de iglesias se extendía cada vez más en los alrededores de la cuenca, pero en Ecatepec y todo el norte, se sufría por falta de agua, debido a que los pocos canales construidos para traer agua de los ríos estaban lejos de esas regiones. Mientras tanto, el médico novohispano, Juan de Cárdenas junto con otros estudiosos, determinaron que el agua proveniente del mar se filtraba en el suelo, seguía un recorrido y se colaba por la tierra, por las piedras y la arena, perdía su salinidad, hasta finalmente hacerse dulce y manar por la superficie o quedarse en una cuenca subterránea.

Al poco tiempo, la creación de pozos se empezó a dar de manera acelerada, tanto al norte de la cuenca como en los alrededores de la ciudad, pues era una forma de obtener agua dulce. Con el tiempo, los trabajos de desagüe se mejoraron y las ex lagunas se convirtieron en más terreno donde construir, debido al incremento de la población.

Para 1824 se crea el Distrito Federal, al que pertenecían sólo los pueblos que tuvieran la mayor parte dentro de los límites que ya habían demarcado, también se reconoce la creación del Estado de México. De ahí que el círculo que forma el Distrito Federal ahora se encuentra rodeado por los terrenos del Estado de México. En ese mismo año, Ecatepec queda ratificado como ayuntamiento y es hasta 1827 que se le designa como la segunda capital del Estado de México.

Brantz Mayer historiador y escritor proveniente de Baltimore, Estados Unidos, en su visita al país entre 1841 y 1842 describió que el plano de la Ciudad de México no era ni más ni menos que un tablero de ajedrez, con mayor número de casilleros. Calles derechas que se cortaban en ángulo recto y a intervalos uniforme, y fuera de las puertas de la ciudad, la vasta llanura se dilataba por todas partes hasta las montañas, atravesada en algunos puntos por las largas líneas de los acueductos que iban de los cerros a la ciudad, y en otros tachonada de lagos, campos de cultivo y hermosas arboledas, hasta que la vista se perdía en los volcanes cuyas nieves se destacaban sobre el azul del cielo.

Para mediados del siglo XIX, en Otumba, al norte del Estado de México, se seguía sufriendo de agua potable, pues los jagüeyes no eran suficientes. Es cuando el Fray Francisco de Tembleque, decide construir un acueducto, mientras que para el siglo XX se acostumbraba que al caer una tormenta, se hacía rápidamente un jagüey para conducir las aguas de escurrimiento hacia su presa. Aunque, para ese siglo, la presión demográfica orilló a mejorar las técnicas de extracción de agua del manto freático, pozos y más pozos para facilidad de la población. Situación que en Otumba llevó al abandono de los jagüeyes a cambio de la perforación de pozos de más de 100 metros de profundidad para alcanzar el manto freático.

Presente el siglo XXI, Conagua ha expuesto que la sobreexplotación de las aguas profundas se ha convertido en una de las fuentes principales para abastecer de agua la creciente población. Extracción de agua que han generado el desmoronamiento del subsuelo y a su vez fracturas y hundimientos.

Lo anterior, sumado a que dentro de la ex cuenca de México, el Distrito Federal quedó asentada sobre el lago de Xochimilco, el poniente (oeste) del lago de Texcoco y la mitad occidental (oeste) del lago de Chalco y que el Estado de México se asentó sobre la mayor parte de agua salada, Zumpango, Xaltocan, la parte oriente (este) de Texcoco y la mitad oriental (este) de Chalco, haciendo de ellos, zonas sobre un suelo vulnerable, según lo expone el Archivo Histórico del Agua.

Respecto a las ex lagunas, sólo quedan algunos pequeños almacenes de agua subterráneos a grandes profundidades de nuestra ciudad, como la de Texcoco, y charcos superficiales como el proyecto de la laguna Nabor Carrillo (en el Estado de México). En cuanto al de Xochimilco (al oeste del Distrito Federal), se ha puesto en marcha un proyecto para evitar su desaparición total, aunque sus aguas se encuentras muy contaminadas. El lago Zumpango (al norte del Estado de México) también se degradó casi hasta su extinción, ahora han creado programas para su recuperación y sobre la laguna Xaltocan, esta ha desaparecido, al igual que la de Chalco, la cual sólo en tiempo de lluvia se forman cauces de agua que bajan desde la Sierra Nevada y se depositan en Chalco.

La bióloga Emma Cortés platica que una visita a la laguna Nabor Carrillo, nos hará revivir lo que fue una vez el lago de Texcoco y las chinampas flotantes. Frente a esta laguna, podemos sólo imaginar, aquella esplendorosa ciudad que tanto impresionó a los españoles y que una vez habitaron nuestros ancestros.

Fuente: Mira tu México