Mira tu México: materiales ecológicos

¿Qué hay detrás de un Centro Ecoturístico?

ENTREVISTA. El especialista Luis Toriz Bonfiglio explicó que la consolidación de un negocio de este tipo requiere de tiempo, capacitación, paciencia y pasión por la actividad y el cuidado de los recursos naturales.

Ya tiene México Canastas Regionales del Bien Comer.

Conabio informó que se seleccionaron 12 propuestas provenientes de 10 estados de la República; éstas contienen base de datos, fotos, prototipo de la canasta regional, frases típicas locales, menús y recetarios.

Publican programas de manejo para ANP de Chiapas y BCS.

En el Área de Protección de Recursos Naturales La Frailescana se prohíbe entre otros aspectos, la ampliación agrícola de la frontera; y en el Parque Nacional Bahía de Loreto la minería y recorridos en vehículos motorizados..

Invitan a disfrutar serie televisiva de naturaleza mexicana.

Con "México megadiverso", "De raíces mexicanas" y "Ecosistemas de México", Conabio y Once Niños promueven los diversidad de flora, fauna y alimentos del país, así como el cuidado de la naturaleza y del medio ambiente..

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lunes, 8 de enero de 2018

Prohibirá Nuevo León a comercios dar bolsas de plástico

La modificación de la Ley Ambiental restringe la venta, dádiva y uso de bolsas en supermercados, tiendas de autoservicio, farmacias, tiendas de conveniencia, mercados y demás similares.

El Congreso de Nuevo León aprobó el pasado 22 de diciembre, la modificación del Capítulo IV del Título IV, y la adición de los artículos 168 Bis y 168 Bis I, de la Ley Ambiental del Estado, con el fin de restringir la venta, dádiva y uso de bolsas de plástico, en “supermercados, tiendas de autoservicio, farmacias, tiendas de conveniencia, mercados y demás similares”, con el fin de contribuir a la protección del medio ambiente. 
De acuerdo con el escrito, estarán restringidas las bolsas elaboradas con polietileno de baja densidad, polietileno lineal, polietileno de alta densidad, polipropileno, polímero de plástico y cualquier otro de sus derivados; pero quedarán  exentas “aquellas bolsas que hayan sido producidas utilizando un porcentaje mínimo de 30% de material reciclado y que la autoridad correspondiente establezca dentro de los ordenamientos”.
Además, la fabricación de este tipo de bolsas deberá ser  con materiales y procesos de tecnología que permitan su ágil degradación de acuerdo con la norma oficial mexicana NMX-E-267 o las que la sustituyan.
Respecto a la persona física o moral que tenga como objetivo un fin preponderantemente comercial e infrinja lo establecido en el artículo 168 BIS, será acreedor de una multa de 1 mil 500 a 20 mil UMAS. 
“En caso de reincidencia, el monto de la multa podrá ser hasta por dos veces del monto originalmente impuesto, sin exceder del doble del máximo permitido"; e incluso, “se procederá a la clausura definitiva del establecimiento, en caso de cometer la misma infracción por tercera ocasión".
Cabe destacar que para la implementación de esta disposición, el Estado elaborará las normas, programas y planes de manejo correspondientes.

Fuente: Congreso de Nuevo León

jueves, 14 de diciembre de 2017

Prohibirá Querétaro bolsas de plástico en 2018

El nuevo Reglamento de Protección Ambiental y Cambio Climático del Municipio restringe a los comercios entregarlas; excepto las reutilizables de cualquier material y las desechables biodegradables.

El Ayuntamiento de Querétaro aprobó el nuevo Reglamento de Protección Ambiental y Cambio Climático del Municipio de Querétaro, el cual entrará en vigor a partir del 1 de abril de 2018 y que incluye una disposición única a nivel nacional que tiene como objetivo acabar con la contaminación derivada del uso de bolsas de plástico desechables. 
“Esta disposición se refiere a la restricción que tendrán los comercios para entregar bolsas de plástico desechables a los consumidores para el acarreo de productos. En este sentido, se establecen sancionas que recaerán únicamente sobre los establecimientos que incumplan con esta disposición, excluyendo a los consumidores. Las sanciones van desde la confiscación de bolsas desechables hasta la imposibilidad de renovar su licencia, pasando por multas proporcionarles al tamaño del comercio”, explicó el presidente municipal, Marcos Aguilar Vega.
No obstante, dijo que “el objetivo no es sancionar, es concientizar; no es castigar, es colaborar como ciudad para salvar nuestro planeta. Son las pequeñas acciones las que generan los grandes cambios; una bolsa menos es una oportunidad más para nuestro futuro”.
De tal manera que “las únicas bolsas que estarán restringidas a partir del día 1 de abril de 2018, cuando entre en vigor este reglamento, serán las bolsas plásticas desechables que se usan para el acarreo de productos. En cambio, las bolsas reutilizables de cualquier material, las bolsas desechables biodegradables y las bolsas desechables plásticas que se usan por razones de empaque no tendrán ninguna regulación”. 
El alcalde destacó que esta disposición se incluyó en el nuevo Reglamento después de realizarse un diagnóstico riguroso a través del cual se determinó que el uso de estas bolsas es sumamente nocivo para el medio ambiente de la ciudad. 
Tan sólo en el municipio de Querétaro se usan diariamente 2 millones de bolsas de plástico desechables, las cuales emiten 8 mil kilogramos de dióxido de carbono a la atmosfera; además, cada bolsa tarda en degradarse entre 100 y 500 años, tiempo durante el cual daña los ecosistemas terrestres y acuáticos; y una vez que se degradan, se convierten en petro-polímeros dañinos para la salud de las plantas, animales y seres humanos.
Por otra parte, refirió que el nuevo Reglamento establece de manera clara y precisa las atribuciones que se deben coordinar entre las diversas autoridades municipales; criterios de mitigación y adaptación al cambio climático, que van acorde con los acuerdos internacionales de los que México forma parte; y nuevos instrumentos de política ambiental que permitirán una mayor información y coordinación con empresas, sociedad y academia, para llevar a cabo un ejercicio responsable y compartido del cuidado del medio ambiente.
Entre otros aspectos, Aguilar Vega destacó que el objetivo en los 26 meses de su gobierno, es implementar medidas inéditas tendientes a transformar la forma de actuar, de consumir y de vivir en la ciudad, y debido a que proteger el medio ambiente es un principio fundamental para construir una ciudad más sostenible y con mejor calidad de vida, la prioridad al elaborar este nuevo reglamento ha sido crear un nuevo documento rector de la política de protección ambiental, lo que coloca al municipio como líder nacional en esta materia, al incluir los conceptos más actuales que armonizan el marco jurídico con el marco jurídico internacional, es especial con el acuerdo de París. 

Fuente: Ayuntamiento de Querétaro

jueves, 9 de marzo de 2017

Crea UNAM un sustituto del unicel con semillas de tamarindo

Científicos desarrollaron una espuma biodegradable para sustituir el poliestireno expandido en la elaboración de vasos y platos desechables, empaques, paneles de anuncios, aislantes térmicos, y otros.

Los investigadores de la UNAM, Alfredo Maciel y Abel Humberto Cortés Arce desarrollaron una espuma biodegradable a partir de las semillas de tamarindo, el cual podría sustituir al poliestireno expandido o unicel en la elaboración de diversos productos que tardarían tan sólo de dos a tres meses en degradarse en los depósitos de basura. 
Al respecto, el científico del Instituto de Investigaciones en Materiales, Alfredo Maciel, explicó que como resultado de esta biodegradación a la intemperie “se generarían agua y dióxido de carbono, pero no lixiviados (líquidos resultantes de un proceso de percolación de un fluido a través de un sólido) que al llegar a los mantos freáticos contaminan las aguas”.
Respecto a los productos que podrían elaborarse con esta espuma, dijo que se podría usar para hacer vasos y platos desechables, empaques para aparatos electrodomésticos y equipo científico, paneles de anuncios, aislantes térmicos para la construcción, así como cajas de pescado o neveras para el transporte de vacunas. 
En tanto, utilizar las semillas de tamarindo para la elaboración de este compuesto contribuye a darle un aprovechamiento adecuado estos residuos. Por ejemplo, México produce 39 mil toneladas de tamarindo al año, y una tercera parte de este fruto son semillas, de las cuales, 12 mil tonelada se desechan.

¿Cómo desarrollaron la espuma biodegradable?

El investigador Alfredo Maciel refirió que las espumas del mar, del baño diario y del lavado de ropa son de muy corta vida, mientras que generar espumas permanentes no es algo sencillo, sin embargo, ellos lograron hacer una más estable y resistente a una carga mecánica.
Para ello, detalló que las semillas de tamarindo contienen mayoritariamente un polisacárido (polímero) hecho de glucosa (monómero), como los almidones; de tal manera que a este polisacárido le injertaron químicamente acrilato de etilo, un monómero (polimerizado por sí solo es como un hule), y así produjeron un copolímero constituido por los dos monómeros: el acrilato de etilo y la glucosa.
“Según el porcentaje de acrilato de etilo que injertemos al polisacárido de las semillas, el copolímero resultante presenta determinadas propiedades mecánicas: A mayor porcentaje es más suave y flexible; a menor porcentaje, más rígido y resiste más carga mecánica, pero al rebasar su resistencia mecánica se vuelve más frágil y se rompe”.
Asimismo, 
Cabe destacar que actualmente, los investigadores ya disponen de la espuma biodegradable como un producto caracterizado a nivel laboratorio, por lo que el siguiente paso es llevar su producción a nivel industrial (para lo cual ya diseñan un procedimiento óptimo como tema de tesis de licenciatura de Ramsés Gutiérrez, alumno de la Facultad de Química).
En este contexto, Alfredo Maciel indicó que una empresa está interesada en sustituir el poliestireno de los paneles que fabrican con esta espuma biodegradable, "cuyo uso en México no compite con los alimentos, como en el caso de las espumas hechas con harina de trigo”.

Fuente: UNAM

martes, 26 de julio de 2016

Edificaciones verdes, inspiración para la innovación mexicana

REPORTAJE (Parte I). Con el apoyo de estudiantes, investigadores e ingenieros se desarrollan estrategias y materiales ecológicos para la mejora de este subsector de la construcción.

El dióxido de carbono (CO2) es el gas que tiene el poder más bajo de calentamiento global, pero es el que más ha contribuido a este factor desde 1750, a tal grado que la cantidad de carbono almacenado en la atmósfera ha aumentado casi 40% con respecto a la era preindustrial, según el informe Cifras claves del clima Francia y Mundo Edición 2016.

Acorde con ello, uno de los sectores que ha tenido gran impacto ambiental es el de la construcción, responsable de consumir más de un tercio de energía a nivel global; prueba de ello es que tan sólo el consumo eléctrico de una vivienda para iluminación, calefacción y aparatos eléctricos genera la emisión de toneladas de CO2 a la atmósfera.

En Latinoamérica, por ejemplo, los edificios consumen 21% de agua, 42% de energía eléctrica, producen 2% de emisiones de CO2 y 65% de residuos, según el reporte Situación de la Edificación Sostenible en América Latina, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. 

Sin embargo, estas cifras sólo representan una parte de la vida útil de los edificios, considerando que el maestro en Ciencias por el IPN, José Miguel Ángel Uribe Alcalá, explica, en su estudio “Incorporación de la variable ambiental sustentable a la construcción de vialidades primarias”, que los impactos ambientales se pueden analizar desde las distintas fases que intervienen en la realización de una obra: Producción, construcción, uso, mantenimiento y demolición.

En la etapa de producción, el impacto se toma en cuenta desde la extracción de materia prima, transporte a fábricas o depósitos, transformación, comercialización y transporte al sitio de la obra; en la de construcción, implica la limpieza del terreno, incorporación de materiales, uso de energía para su colocación y la producción de residuos.

La fase de uso es muy importante, por el empleo de energía para el funcionamiento del inmueble; en la de mantenimiento, dependerá de los materiales empleados el que se produzca con un mayor o menor consumo de energía y costo; mientras que la etapa de demolición, la cual se realiza al término de la vida útil del inmueble, representa un gasto de energía y la producción de residuos, que pueden ser o no biodegradables, reutilizados, reducidos o reciclados.

Por tal motivo, la maestra en Ingeniería, Edith Huanosta Tera, refiere que “la industria de la construcción es una de las claves para tomar acciones contra el cambio climático; reduciendo el consumo de energía, mejorando los sistemas de producción y haciendo un menor consumo de los recursos provocará una reducción en las emisiones”.

En este contexto, México ha impulsado acciones, programas y normas ambientales, así como la creación de productos verdes y ecotecnologías, con el apoyo de investigadores, innovadores, ingenieros y científicos, para aplicarlos en la edificación (un subsector de la construcción), a fin de que sean sustentables.

Al respecto, el doctor David Morillón Galvéz menciona, en su ensayo Edificación Sustentable en México: Retos y Oportunidades, que el término edificio sustentable se refiere al uso de materiales y prácticas respetuosos con el ambiente en la planeación, el diseño, la ubicación, construcción, operación y demolición de un edificio. 

Estos aspectos son de suma importancia, porque influyen al momento de llevar a cabo una edificación, al permitir determinar si el edificio tendrá una buena ubicación, es decir, si tendrá acceso a todos los servicios necesarios (agua, electricidad, transporte, escuela, hospitales), o bien, si se requerirá la introducción de los mismos y qué tanto impactará al medio ambiente.

Conocer el tipo y cantidad de arbolado que se encuentra en la zona, contribuye a que en el diseño de la obra se puedan aprovechar factores de iluminación natural y corrientes de aire para una mejor ventilación, sin hacer uso de aire acondicionado o calefacción.

Incluso, analizar el clima predominante en la región (frío, caluroso, templado), coadyuvará a una mejor elección de los materiales para paredes y techos, así como la elección de ecotecnologías, como sistemas ahorradores de energía, agua y otros dispositivos que permitan eficientar los recursos.

Materiales ecológicos para construcción 

Para toda construcción siempre es importante la elección de los materiales, porque la durabilidad y resistencia de la estructura dependerá de su calidad; pero, actualmente, no solo se tiene una gran variedad de productos con características sobresalientes, también los hay ecológicos que garantizan y superan todo lo anterior, gracias al campo de la investigación. 

En este contexto,  estudiantes, ingenieros y científicos continúan experimentando y creando productos (cementos, ladrillos, pinturas y acabados de cerámica), que sean amigables con el medio ambiente, de buena calidad, a costos accesibles, rentables a largo plazo y que sustituyan a los tradicionales, que por lo regular contaminan. 

Por ejemplo, “la industria del cemento es una de las que generan mayor cantidad de sustancias que agotan la capa de ozono”, mencionó Edith Huanosta, tomando en cuenta que su producción requiere una gran cantidad de calor generado con la quema de madera.

De acuerdo con el informe "Elaboración de material para la construcción de paredes falsas e interiores con una base de bagazo de caña y estopa de coco 2012”, para la fabricación de ladrillos se utilizan 1 mil 200 troncos a fin de lograr la cocción necesaria en la producción de 7mil a 12mil unidades, aunado a ello, el horno debe permanecer prendido durante 24 horas, lo que ocasiona que una sola ladrillera queme aproximadamente 10.64 toneladas de PM10, 9.104 toneladas de monóxido de carbono y 4.592 toneladas de óxido de nitrógeno. 

Considerando estos factores, desde los años 70 se ha hecho un amplio estudio acerca de las fibras naturales que pueden usarse en concretos y morteros, como las de coco, plátano, bagazo de caña y algunos tipos de bambúes, las cuales han demostrado, no solo reducir los costos de construcción, también mejoran la resistencia a la tracción, resistencia-peso, flexión e impacto.

En 2015, la doctora María Neftalí Rojas Valencia, del Instituto de Ingeniería de la UNAM informó sobre la creación de un ladrillo ecológico compuesto por restos de excavación, como: arcilla, residuos de tala y de construcción triturados, que fueron integrados a una mezcla de agua con mucílago de nopal.

Incluso su proceso de elaboración es amigable con el medio ambiente, porque solo se requieren 20 días para su secado con energía solar, ya sea en condiciones ambientales o con humedad, o bien, cinco días dentro de un desecador solar sustentable.

A ello se suma que puede usarse en interiores y exteriores de cualquier edificación; disminuiría el consumo de energía en casas y edificios por ser un aislante térmico; es resistente a la compresión, considerando que rebasan los 30 kilogramos por cm2 que la norma establece para uso no estructural, y los 60 kilogramos por cm2 para uso estructural.

Su producción reduciría el costo de adquisición de materia prima, en caso de que una empresa desee reutilizar su escombro; también disminuiría la sobreexplotación de bancos de materiales vírgenes; y se apega a dos normas ambientales referentes al aprovechamiento de residuos de construcción y reciclaje desde la planeación de la obra.  

Por otra parte, la fabricación de cemento también ocasiona problemas ambientales, como la erosión del área de las canteras, debido a la extracción continua de la piedra caliza y otros materiales; el transporte inadecuado de los mismos para su almacenamiento; y la generación de gran cantidad de polvos provocados por el triturado de la piedra en la planta.

Un artículo presentado por la Plataforma en Defensa del Sector Marítimo Pesquero de Galicia señala que a estos factores también se suma la emisión de contaminantes al aire, como monóxido de carbono, monóxido de nitrógeno, dióxido de azufre y particular muy finos (que pueden contener metales pesados), dependiendo del tipo de combustible y proceso empleado durante la calcinación en el horno.

Ante este panorama, se ha hecho investigaciones para sustituir los materiales extraídos de las canteras o disminuir la cantidad de contaminantes expulsados al ambiente mediante otros procesos de producción.

Siguiendo esta vertiente, el Instituto Tecnológico de Saltillo (ITS), en Coahuila, desarrolló un cemento ecológico hecho con polvos de escoria , aditivos químicos y agua; aunque se ha estudiado diferentes formulaciones para crear cementos con las mejores propiedades mecánicas (ductubilidad, maleabilidad, elasticidad, plasticidad) y de durabilidad.

Además, el doctor Oswaldo Burciaga Díaz explicó que los beneficios de trabajar con escoria de alto horno radican en que se trata de un material abundante en la región; tiene un bajo costo de producción; por su eficiencia energética reduce los gastos de calefacción y de aire acondicionado; al ser hechos a partier de desechos reciclados son ecológicos; no son tóxicos ni contaminan.

Independientemente de que se pueden usar en las nuevas tecnologías de construcción, también son eficientes contra el problema de corrosión de tuberías de drenaje; confinan metales pesados y desechos tóxicos; pueden obtenerse materiales cerámicos de baja temperatura, concretos para banquetas, pavimentos y tubería.

De igual manera, en 2011, alumnos del Tecnológico de Monterrey, Campus Puebla, crearon un cemento ecológico, de consistencia ligera, que es térmico y repelente al calor, además de tener un bajo costo y contribuir al aprovechamiento de residuos generados en la transformación de mármol.

En su momento, el estudiante de Ingeniería, Adriani Zanatta Alarcón, explicó los compuestos del nuevo material: 40% residuos de mármol, 20% desechos de plástico y 40% de aditivo, lo cual, permite que sea hasta 40% más económico que un concreto de grava y arena.

El doctor Said Robles Casolco también destacó que este cemento ecológico ya había sido registrado ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual con la marca “Plamarsa”, sin embargo, consideró necesario fomentar una cultura sobre el registro y patentes al interior de las universidades, ante el bajo porcentaje que se produce de las patentes en México.

Uso adecuado de residuos

En México se producen 30 mil toneladas diarias de residuos de la construcción, los cuales, regularmente son arrojados a tiraderos, barrancas, zonas de reserva ecológica, suelos de conservación o cauces de ríos, cuando podrían ser reciclados o incluso, evitar que lleguen a estos lugares mediante un buen plan de acción durante el diseño de una obra.

En su obra Sustentabilidad en la Edificación. Estrategias para una Construcción Sustentable (2014), la maestra Edith Huanosta describe que la cuantificación de los desechos para una disposición final adecuada se dificulta por: la falta de normativa en todos los estados de la República; la clandestinidad con que se disponen los residuos en zonas protegidas, de barrancas o sitios sin control;  y porque no existe un seguimiento detallado por parte de las dependencias competentes.

Aunado a ello, “cambiar las prácticas comunes de los constructores en nuestro país es un difícil paso para acatar la norma ambiental que solicita al constructor ir reduciendo los residuos poco a poco hasta llegar a un mínimo”.

Por ello sugiere que la gestión de los Residuos de la Construcción y Demolición (RDC) debe ser una parte integral del desarrollo de un proyecto, lo cual implica la participación de cada uno de los involucrados, como: propietario, arquitecto e ingeniero, consultor de Gestión de la Construcción, el contratista y el subcontratista.

De tal manera que, durante la fase de diseño se tiene la opción de utilizar edificios existentes para evitar nuevas construcciones y demoliciones, se puede reducir el uso de recursos, consumir menos materiales y usar menos productos tóxicos.

Además, los diseñadores podrían contribuir a la reducción o eliminación de residuos subsecuentes mediante simplificar plantas, usar prefabricados, especificar materiales reciclables y materiales no peligrosos, así como usar briodegradables en vez de derivados de petróleo.

En otros casos, también se podría contar con el apoyo de compañías que se dedican a reciclar RCD, como la empresa mexicana Concretos Reciclados, cuya planta tiene tecnología que le permite hacer una adecuada clasificación de los mismos.

Sin embargo, esta empresa resalta que los materiales que se entreguen (adocretos, arcillas, blocks, tabiques, cerámicos, concreto armado, concreto simple, mamposterías, ladrillos y fresado de carpeta asfáltica), deben estar libres de basura, papel, madera, plástico, textiles y materiales tóxicos, con el fin de que se les pueda dar el tratamiento adecuado.

Aunque todavía falta trabajar en la materia, la especialista Edith Huanosta destacó que en México “se empiezan a crear instrumentos normativos como la Ley General de Cambio Climático (2012), para fomentar modelos de producción y consumo sustentable en los sectores industriales y la gestión integral de los residuos”.

Además, debido que en esa Ley México se compromete a reducir 30% sus emisiones al 2020 y 50% al 2050 con respecto al año 2000, consideró fundamental “fomentar la investigación, desarrollo e innovación de tecnología en materia de adaptación y mitigación al cambio climático, debido al impacto ambiental que genera la industria de la construcción”.

Fuente: Mira tu México




lunes, 11 de julio de 2016

Desarrollan plástico 74% biodegradable en composta

Científicos de la UNAM desarrollaron películas de polietileno que se descomponen bajo este proceso, a diferencia de los plásticos oxodegradables que sólo se fragmentan.

La investigadora del Instituto de Ingeniería de la UNAM, María Teresa Orta Ledesma, informó que desarrollaron películas de polietileno que pueden biodegradarse con el proceso de compostaje hasta en 74%, a diferencia de los plásticos oxodegradables que sólo se fragmentan y son utilizados para la fabricación de bolsas.
En este contexto, refirió que las bolsas biodegradables se descomponen por la acción de microorganismos, mientras que las oxodegradables poseen características mecánicas, físicas y químicas que permiten su fragmentación pero no su reintegración al ambiente, por lo que generan contaminación.
Y es que las bolsas tienen cadenas químicas grandes muy complicadas de romper para las bacterias y otros microorganismos, por lo que es necesario añadir aditivos a los polímeros que contribuyan a disminuir su peso molecular.
“Quisiéramos tener 99% de biodegradación, pero hasta ahora eso no es posible por la formulación de los plásticos. No obstante, sí logramos un gran avance”. Explicó que el aditivo del nuevo material es el estearato de manganeso, y la clave para lograr el porcentaje de degradación esperado consiste en su formulación y condiciones de gestión.
Para ello se requiere que el material esté primero en la intemperie para que se fragmente y luego pase al sistema de compostaje, en la que se requiere inyectar aire cada semana (ya sea de forma manual o mediante una bomba), a fin de que se active el mecanismo de los microorganismos encargados de la biodegradación.
La investigadora de la UNAM dijo que de manera convencional también se utiliza el estearato de cobalto, pero se trata de un metal que afecta al ambiente; y aunque el estearato de manganeso no tiene los efectos tóxicos del cobalto, el manganeso también es un metal.
Por tal motivo, se encuentran estudiando otros  aditivos que sean más amigables con el ambiente, como la benzoína y el estearato de calcio; adicionalmente, ya analizan la obtención de otro material biodegradable en el suelo, considerando que el plástico tiene muchos usos agrícolas y después queda tirado en el campo.
Todo ello, considerando que en el mercado hace falta un producto con una biodegradación real, ante la invasión de bolsas de polietileno, manifestó Teresa Orta Ledesma, porque tan solo en México, de los 135 millones de toneladas de residuos que se generan al año, 107 mil 513 toneladas corresponden a bolsas de plástico, de lo que se recicla el 1 por ciento; incluso en 2011, el país produjo 5.3 millones de toneladas que representaron el 2% de la producción total mundial.

Fuente: UNAM

viernes, 10 de junio de 2016

Coahuila desarrolla cemento ecológico resistente

El doctor Oswaldo Burciaga dijo que este material tiene un bajo costo de producción, no es tóxico, y se puede usar en el sector construcción y para confinar metales pesados.

Con el fin de contribuir al mejoramiento del medio ambiente, investigadores del Instituto Tecnológico de Saltillo (ITS), en Coahuila, desarrollaron un cemento ecológico a partir de desechos industriales que son abundantes en la región.
Al respecto, el doctor Oswaldo Burciaga Díaz explicó que se trata de la combinación de polvos de escoria con aditivos químicos que al mezclarlos con agua forman una pasta que reacciona y se endurece. 
Detalló que se trabaja con escoria de alto horno, porque es abundante en la región, además de que se ha estudiado diferentes formulaciones para crear cementos con las mejores propiedades mecánicas y de durabilidad, los cuales impactarían de manera positiva en la población.
Porque son materiales que se pueden aplicar en las nuevas tecnologías de construcción y también se pueden usar para confinar metales pesados y desecho tóxicos. Además, tienen un bajo costo de producción;  por su eficiencia energética, reducen los gastos de calefacción y de aire acondicionado; son eficientes contra el problema de corrosión de tuberías de drenaje; no son tóxicos; y al ser hechos a partir de desechos reciclados son ecológicos.
“La escoria de alto horno se compone de silicio, calcio, magnesio y aluminio. Como los elementos están fijos en la estructura atómica del material no hay posibilidades de que, en su momento, estando en uso puedan lixiviar; es decir, filtrarse hacia el exterior generando algún tipo de contaminación”, explicó.

Fuente: Notimex