“Tenemos que saber qué tortillas estamos comiendo”, R. Mier ~ Mira tu México

martes, 2 de mayo de 2017

“Tenemos que saber qué tortillas estamos comiendo”, R. Mier

ENTREVISTA. El fundador de la organización Tortilla de Maíz Mexicana explicó que debido a que las tortillerías no están reguladas en cuanto al modo de preparación, buscan concienciar a la población sobre lo que consumen; también trabajan en rescatar maíces que se están extinguiendo, como el palomero.

De acuerdo con el reporte “Consumo, distribución y producción de alimentos: el caso del complejo maíz-tortilla” 2014, estimaciones de la Coneval refieren que en el medio urbano el consumo anual per cápita de tortilla es de 56.7 kilogramos y en el medio rural es de 79.5 kilogramos, lo cual muestra que sigue siendo uno de los principales alimentos en la dieta mexicana. 

No obstante, a fin de seguir preservando el consumo de este alimento prehispánico, la organización Tortilla de Maíz Mexicana (fundada en 2016), se ha dado a la tarea de fomentar su consumo, difundir información sobre sus nutrientes y elaboración tradicional (nixtamalización), así como exhortar a la población a exigir que las tortillas producidas en las tortillerías estén hechas con ingredientes de buena calidad.

“La tortilla es el principal alimento y está en un terreno de nadie (porque cualquiera puede elaborarlas y venderlas). Hay entre 80 mil y 100 mil tortillerías, no están los censos muy claros, pero son más de 80 mil tortillerías en el país. Hay algunas reglas en términos de sanidad y salubridad, pero hay pocas reglas en qué nos estamos comiendo, qué le están poniendo a esa masa, con qué están haciendo sus tortillas”, explicó el fundador y director de Tortilla de Maíz Mexicana, Rafael Mier.

“La tortilla de maíz es el principal alimento de nuestro país, sin embargo, carece de una buena protección e información al consumidor, no existen leyes de derechos del consumidor en relación con tortilla. Las tortillerías no están obligadas a decirnos de qué están hechas sus tortillas que nos venden y esto, a lo que ha llevado, es que en las tortillerías se hagan unos abusos en los productos que nos venden. Entonces, nos estamos encontrando con tortillas chatarra que le introducen muchísimos aditivos, tinturas, hay tortillas azules que nos las están pintando”.

Por tal motivo, explicó que uno de sus objetivos es “generar conciencia de que nuestro principal alimento lo tenemos que cuidar más, tenemos que saber qué tortillas estamos comiendo, cuál tortilla es mejor que otra, porque no todas las tortillas son iguales. Es mucha la labor de concientización, poner sobre la mesa y sobre la agenda nacional, qué tortillas queremos comer los mexicanos”, refirió.

Esta acción implica también trabajar con toda la cadena de valor del maíz y la tortilla. “Empezamos desde productores, seguimos con comercializadores, luego entramos a todo lo que son tortilleros, y no sólo tortilleros sino también supermercados, expendios que venden tortillas, restaurantes, fondas, comales, porque hay muchas mujeres que se dedican a hacer tortillas en pequeños establecimientos alrededor del país”.

Lo anterior es de suma importancia, pues, aunque por más de 200 mil años hemos comido tortillas en México, por primera vez esta generación va a heredar una peor tortilla a la siguiente, por lo que se debe asegurar que la tortilla que se vende y que se consume en México sea una tortilla nutritiva y de buena calidad.

“Queremos que, lo que le heredemos a las nuevas generaciones de mexicanos sea una buena tortilla, que nutra, que satisfaga el hambre, que sea atractiva y sabrosa, para asegurar nuestra gastronomía nacional”, además, al existir 2 millones y medio de productores de maíz en el país, este cultivo representa una derrama económica muy importante, destacó.

A rescatar los maíces nativos del país

“Tenemos tres objetivos principales en  nuestra organización: El primero es rescatar los maíces nativos y tradicionales de México; el segundo es renovar esta cultura del maíz y la tortilla; y el tercero es el rescate de la tortilla tradicional, es decir, el fomento de la tortilla de maíz nixtamalizada”, destacó el fundador de Tortilla de Maíz Mexicana, Rafael Mier.

En este contexto, actualmente impulsan un programa de rescate de los maíces mexicanos que revientan y forman palomitas. “Estos maíces son de los más antiguos que existen, poca gente lo sabe, sin embargo, en México, que es un lugar de origen, están el peligro de extinción”.

Detalló que el maíz palomero toluqueño es una de las 59 razas nativas de México y que se ha dejado de sembrar desde hace 60 años, incluso, los investigadores ya reportaron que está al borde la extinción; además, al dedicarse a buscarlo en el campo, no le fue posible hallar a un productor de ese maíz.

“Ahí fue cuando decidí arrancar con este programa, me di a la tarea de volver a recuperar este maíz. Al no encontrar semillas, me fui a los bancos de semillas, como el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo, y el Colegio de Posgraduados, ellos tienen bancos de semillas en donde han almacenado por muchos años, y tenían de este maíz tan especial. Sembramos semillas de los bancos que llevaban cerca de 70 años congeladas”, manifestó.

Con ello, el proyecto inició con la siembra del maíz toluqueño en marzo-abril de 2016, en Valle de Brazo, Estado de México, debido a que es una región apropiada, en donde estos maíces se sembraban antiguamente, y donde Rafael Mier posee un espacio destinado para este fin; posteriormente, se cosechó en octubre-noviembre.

“Es sólo un inicio de lo que estamos queriendo hacer,  pero esta semilla que tenemos es muy poquita”, motivo por el cual otro objetivo es encontrar con un esquema de búsqueda más apropiado a productores que todavía estén sembrando palomitas de maíz en México, y para ello se presentó en noviembre de 2016, la campaña de recaudación de fondos Salvemos las Palomitas de Maíz Mexicano, teniendo presente la meta de recuperar la producción de este maíz en el país.

En tanto, aunque la primera siembra no llegó a los 1 mil metros (porque no hay semillas), Rafael Mier refirió que las semillas cosechadas en 2016 se compartirán para que otros productores se sumen a la causa y se pueda duplicar lo sembrado; de tal manera que en el siguiente ciclo puedan ser hasta 20 personas las que empiecen a sembrar.

“Esto es un efecto multiplicador. Entonces, considero que en muy poco tiempo, de aquí a dos, tres años, máximo cinco, se tendrá la posibilidad de que produzcan más personas, y abastecer un poco algunos mercados”.

Por otra parte, la organización también contempla trabajar en el rescate de otros maíces, como el denominado maíz de Jala , el cual se cultiva en la región Jala, Nayarit, y es el maíz más grande del mundo, y del cual quedan no más de 20 productores en el país, agregó Rafael Mier, director de la organización Tortilla de Maíz Mexicana.



Fuente: Mira tu México
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