Acuífero de Texcoco a lo largo del tiempo ~ Mira tu México

sábado, 4 de febrero de 2012

Acuífero de Texcoco a lo largo del tiempo

REPORTAJE (Parte I). Actualmente, la fuente principal para dotar de agua al Valle de México es el recurso hídrico subterráneo.

Al reflexionar sobre el cambio drástico en la ex cuenca del Valle de México debido a los asentamientos humanos, el ingeniero René González Arévalo, del Área de Normas de Construcción del Distrito Federal, explicó que mientras se siga rompiendo el equilibrio hidrostático siempre va a haber problemas", como hundimientos del subsuelo.

Por ejemplo, en el pasado, los primeros pobladores trataron de adaptarse al medio e hicieron de las lagunas su forma de vida. Aprovecharon sus recursos acuáticos pese a que sus aguas eran impuras para beber y su nivel de explotación fue mínima, pues sólo tomaban lo necesario para sobrevivir. 

Respecto a cómo saciaban su sed, la gran mayoría capturaba el agua de lluvia y acarreaba agua de los manantiales o ríos que bajaban de la montaña sin dañar el equilibrio hidrostático natural.

El Archivo Histórico del Agua narra que a la llegada de los conquistadores españoles las aguas de la cuenca comenzaron a descender  rápidamente, porque al tratarse de pobladores de tierra, gente que no era de agua desconocía cómo vivir o acostumbrarse a la laguna.

Ante sus ojos, el México antiguo era un paraíso natural y, a la vez, una selva que carecía de servicios como el agua potable, porque a pesar de que la laguna de México estaba dividida en dos partes de las cuales una era salada y  la otra agua dulce, eran completamente inútiles para beber.

Las aguas dulces que entraban en los lagos de San Cristóbal y Texcoco eran convertidas en aguas pesadas e indigestas por la sal y nitro; por otro lado, la de Chalco contenía hidrógeno sulfuroso y acetato de plomo; la de Xaltocan era también considerado de mala calidad; y aunque el agua de Xochimilco era más limpia y pura, tenía mal sabor a causa de los juncos y  hierbas acuáticas.

LOS POZOS ACUÍFEROS

Actualmente, la zona federal del exlago de Texcoco (del cual se incluye una parte el acuífero de Texcoco), presenta graves daños en el subsuelo debido a su deterioro a través del tiempo. 

En el pasado ningún lago podía ser considerado de excelente calidad para beber, por lo que el agua potable realmente era un grave problema para los nuevos conquistadores; incluso las zonas en el sur del Lago de Texcoco que estaban llenas de manantiales y de corrientes de agua no eran aprovechadas al máximo, porque al desembocar al lago eran inútiles; mientras que las tierras al noreste de la cuenca (hoy parte del Estado de México en los alrededores de Otumba) eran regiones semidesérticas.

De tal manera que en su intento de saciar su necesidad, trasladaron agua de ríos por medio de la construcción de canales que venían de cerros cercanos a la ciudad,  pero no era suficiente porque no toda la ciudad se hallaba en un lugar estratégico. 

Algunas personas que vivían en los alrededores de la ciudad, en donde autoridades civiles y religiosas obligaban a los indios a congregarse, eran regiones en las que no discurría algún río perenne y, por tanto, se abastecían con agua de lluvia.

Sin embargo, en tiempo de sequía la única manera era extraer este recurso de la profundidad del suelo: el agua de los acuíferos. Por ello, los conquistadores sabían que si excavaban pozos en estas zonas encontrarían a unos metros de profundidad, agua pura subterránea.

Alain Musset, en su libro: “El agua en el Valle de México Siglos XVI-XVIII”, describió que para el siglo XVI ya se hablaba de la presencia de pozos en el norte de la cuenca (hoy el noreste del Estado de México), aunque era raro hallar un pozo por esta región, debido a que la profundidad para encontrar  agua era grande, por lo que excavar un pozo era sumamente difícil; aunque si se tienen presentes pozos en las proximidades de un manto de agua.

Para 1854 la presencia de pozos era numerosa y variada, pues conforme crecía la población, era necesario mejorar las técnicas de excavación para facilitar la salida de agua; y hasta en este siglo XXI los acuíferos han sido la principal fuente de agua tanto para el Estado de México como para la Ciudad de México.

No obstante, el gran deterioro del suelo debido a la explosiva extracción de agua ha acelerado el hundimiento de grandes territorios poblacionales del Valle de México, por lo que la solución ha sido traer agua de ríos para formar parte del sistema de agua potable de la ciudad y así, abastecer estas regiones, como el muy conocido y casi agotado río Cutzamala; otra valiosa fuente que se agota de manera acelerada.

Lamentablemente, la excesiva extracción de agua de los acuíferos sigue siendo la primera alternativa, a pesar de las consecuencias.


EL AGUA ESCASEA

“Ya estamos sufriendo escasez de agua y más en la Ciudad de México que depende del acuífero que está sobreexplotado”. También agregó que sus niveles se están agotando, y trae como consecuencia la subsidencia de fallas en la infraestructura, manifestó Estephanie Kralish, maestra en Ciencias de la Tierra, durante una entrevista en el programa “Aqua” de Radio Educación.

En concordancia con lo anterior,  el ingeniero José Antonio Dimas Chora explicó que el Estado de México siempre ha sufrido por falta de agua, y especialmente la zona de Texcoco presenta fisuras debido a la explotación del acuífero que, aunque históricamente no había sido mucha la extracción, actualmente  “los acuíferos son una solución para dotación de agua potable [en] núcleos poblacionales”. 

En el caso de la zona del Estado de México, no había existido la necesidad de explotar los acuíferos en la medida que se hacen ahora, de ahí la potencial presencia de fallas en la masa de suelo, agregó el ingeniero.

“La vulnerabilidad de nuestra ciudad es mayor debido al cambio climático, lo cual ha ocasionado el aumento en la demanda de agua”, exteriorizó Estephanie Kralish, motivo por el cual participa en el proyecto “Vulnerabilidad de las fuentes de agua de la ciudad de México frente al cambio climático”, donde incluyen, entre otras cosas, la propuesta de darle más protección a las zonas de recarga del acuífero y restringirlos en gran manera para que no se extraiga más agua.

Asimismo, en febrero de 2010, el ingeniero José Luis Luege Tamargo comentó que el desbordamiento del canal de la Compañía y del río de los Remedios fue provocado por las intensas lluvias, asociado al hundimiento de 20 centímetros al año del Valle de Chalco por la sobreexplotación de los mantos acuíferos.

De tal manera que la explotación acuífera, la Ciudad de México se hunde, en promedio, 10 centímetros por año, así como la mayor parte del Estado de México. 

“Actualmente se está sobre extrayendo el doble de la capacidad de recarga, lo que a su vez provoca un serio problema de hundimiento, de fragilidad y agrietamiento que se puede convertir en una situación muy grave”, dijo Luege Tamargo en su momento.

Fuente: Mira tu México

                                                              REPORTAJE (Parte II)


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